¿Qué nos depara el 2012 con respecto al desarrollo nuclear iraní?

Antonio Martínez Roa

General de División

Director del Centro de Estudios Estratégicos de la Anepe.

Lo que se inició en el mes de febrero de 2009 con el envío al espacio del satélite OMID, vector balístico compuesto por dos secciones y alimentado por combustible líquido y con posterioridad el SEJIL-2 misil balístico móvil, de dos secciones alimentado por combustible sólido, hoy es un problema de proporciones que tensiona las relaciones entre EE.UU e Irán, entre otros.

En el mes de noviembre del presente año y teniendo en cuenta el informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), se activó muy seriamente el tema de la posibilidad cierta de que Irán cuente con capacidad nuclear, teniendo en cuenta que al parecer tendría la tecnología adecuada y la capacidad de enriquecer uranio.

Dentro de este contexto, los EE.UU se encuentran desarrollando una serie de iniciativas que permitan conocer exactamente los alcances de lo planteado, como también el adoptar – algunas ya están en desarrollo – las medidas que permitan hacer que Irán desista de continuar con su plan nuclear. Dentro de estas se han visualizado una serie de medidas, las que van desde un ataque sobre las instalaciones iraníes en las cuales se estaría llevando a cabo el programa aludido, un régimen de sanciones que hagan a este país dejar de avanzar en su programa, como también dialogar con el presidente Mahmoud Ahmadinejad, a fin de obtener una solución a esta preocupante situación.

Israel encabezado por su primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa Ehud Barak, se encuentra presionando a fin de encontrar una solución a esta amenaza, la que a juicio de las autoridades israelíes está dirigida principalmente hacia su territorio.

Dificulta lo anterior, el hecho de que Israel podría, de verse muy amenazado, llevar a cabo un ataque preventivo contra Irán con el objeto de neutralizar en forma definitiva esta amenaza. Lo anterior, de materializarse, traería seguramente resultados inciertos en sus relaciones con EE.UU, Europa, China y Rusia, como también traería repercusiones de tipo político y militar al interior de su país.

No obstante ello, hay que recordar que en el año 1981 Israel destruyó las centrales nucleares de Osirak en Irak y de Deier e-Zour, en Siria el año 2004. Por lo anterior existe un precedente al respecto que podría incentivar a Israel a actuar de la misma forma en resguardo de su territorio que lo siente amenazado. Una de las preocupaciones que presentaba EE.UU en el mes de noviembre de este año, era que si Israel avanzaba en esta línea, podría poner en riesgo a sus tropas que se encontraban en el Golfo Pérsico e Irak. Hoy la realidad es diferente considerando que los norteamericanos ya han hecho abandono este país.

No cooperó a tranquilizar la situación, el hecho que en diciembre del presente año, militares iraníes incautaron, previo derribo, un avión no tripulado (drone) en territorio Iraní. Inicialmente se pensó que había sido operado desde Afganistán, pero posteriormente y según versiones de prensa, este avión era operado por la CIA.1)

Por otra parte, las sanciones definidas por la comunidad internacional, tanto en el ámbito político, como los embargos comerciales con los cuales se ha presionado a Irán, no han logrado detener el desarrollo del programa nuclear iraní, como tampoco el de misiles balísticos. Lo anterior pone a las organizaciones internacionales, a los EE.UU. e Israel, en una posición difícil de enfrentar teniendo en cuenta que Rusia y China se encuentran en una posición expectante y además existe una comunidad internacional que más que apoyar, o disentir, observa el desarrollo de los acontecimientos en espera de determinar lo más certeramente posible cómo le afecta.

Por otra parte y como un antecedente que no coopera a bajar la tensión, determinados analistas indican que la explosión que se produjo el pasado 12 de noviembre de 2011 en una base militar a 49 kilómetros de Teherán, habría tenido un origen distinto al que se asume como un accidente y que le costara la vida al general Hassan Tehrani Moghaddam “padre” del programa de misiles balísticos iraní.

Si analizamos la situación al día de hoy y considerando que uno de los aspectos que preocupaba a EE.UU, cual era el retiro de sus tropas desde Irak lo cual ya se consolidó y que en el año 2014, se concretaría el objetivo de que abandonaran las de las tropas de Afganistán, parecería que no existirían antecedentes que permitan mantener un estatus quo en la región, sino que por el contario, existirían las condiciones para que se desarrollen enfrentamientos velados entre quienes quieren continuar con el programa nuclear y quienes se verán afectados por éste.

El 28 de diciembre de 2011, Irán amenazó con detener el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz si se le imponen sanciones internacionales a sus exportaciones de petróleo, producto del desarrollo ininterrumpido de su plan nuclear. Lo anterior podría desencadenar un conflicto armado con aquellos países cuyas economías se sentirán afectadas por esta medida, dentro de las cuales se encuentra EE.UU. Lo anterior además se relaciona con las medidas adoptadas por los Ministros de RR.EE de la Unión Europea, quienes acordaron hacer más duras las sanciones impuestas con anterioridad.

Las declaraciones expresadas por el Primer Vicepresidente iraní, Mohammad Reza publicadas en el diario el Mercurio del 28 de diciembre de 2011 indican “Si Occidente impone sanciones a las exportaciones petroleras de Irán, entonces ni siquiera una gota de crudo puede fluir desde el estrecho de Ormuz”.

Lo planteado afecta a 27 miembros de la Unión Europea quienes adquieren el 18% de las exportaciones de la República Islámica. De éstas, la mayor parte de ellas se dirigen a China e India. La medida anunciada afectará a los países antes mencionados, pero también y quizás con mayor intensidad al propio Irán, ya que se podría llegar a un acuerdo con los miembros de la OPEP y otros, a fin de poder paliar de alguna manera la falta de petróleo iraní.

Los antecedentes proporcionados a través de este escrito permiten visualizar la peligrosa mezcla que se produce al integrarse: petróleo, poderío nuclear, profundas diferencias entre Israel e Irán y necesidad de mantener el libre tránsito en el Golfo Pérsico.

Lo más probable es que EE.UU continúe con acciones militares con objetivos muy limitados como las que se encuentran en desarrollo, junto a sanciones previamente coordinadas con países afectados ya sea por la amenaza nuclear o por los problemas que les acarrearía, un bloqueo del Estrecho de Ormuz.

Por otra parte podrá disponer el desplazamiento de fuerzas militares, inicialmente de portaaviones desplegados en la zona, a fin de evitar que se concreten las amenazas del Vicepresidente iraní, como también iniciar o mejor dicho continuar las conversaciones que permitan contar con aliados ante este nuevo escenario.

Finalmente estimo que las celebraciones para recibir al nuevo año en la OTAN en Bruselas y las de su comando militar en Mons, Bélgica serán muy sencillas.