Marco teórico para el debate sobre seguridad

Por: Prof. Alejandro Salas Maturana

En nuestro país, a partir de la presentación de la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa, se ha instalado finalmente el debate sobre la seguridad, surgiendo variadas opiniones sobre el contenido del documento, las que aparecen alejadas de las conceptualizaciones que plantean las diversas corrientes de pensamiento vigentes sobre seguridad.

La seguridad en el marco de las relaciones internacionales por una parte y, en el ámbito de las relaciones intraestatales por otra, no ha sido un tema fácil de abordar, precisamente porque las dificultades aparecen desde el momento en que se busca conceptualizarla. David Baldwin se refiere a este problema cuando se introduce en el análisis conceptual de la seguridad, señalando que la preocupación mayor radica en aclarar el significado del término, porque la tendencia imperante en diversos sectores es mantener la discusión en la semántica o en la logomaquia pura.

En este contexto, Félix Oppenheim plantea que la explicación del concepto está sujeto a una serie de criterios, los cuales debiesen facilitar la comprensión del término, permitiendo su operacionalización al momento de enfrentar los desafíos que generan aquellas situaciones percibidas como amenazas a los intereses de un Estado, a la estabilidad de una sociedad o,  a las aspiraciones individuales de desarrollo de los seres humanos. Agrega Oppenheim, que aunque la clarificación del concepto es útil para construir proposiciones, teorías y estructuras analíticas, ellas no lo sustituyen. Ello da cuenta entonces, que es importante entender la amplitud y profundidad de la seguridad en términos conceptuales, y luego enfrentarlos con la realidad antes de proponer soluciones a fenómenos insuficientemente comprendidos, dada su complejidad, multidimensionalidad y carencia de límites claros.

Barry Buzan por su parte, se aproxima a la discusión sobre la seguridad, entrecruzando  el análisis conceptual con la observación empírica, porque la búsqueda de objetos referentes de seguridad, se dan la mano con las condiciones de seguridad que poseen. Así, él afirma que la seguridad no puede ser abordada aislando para su estudio los distintos niveles en que se aplica. El individuo, el Estado y el Sistema Internacional. La interrelación existente entre ellos, está presente en cada situación posible de ser observada en la cotidianeidad,generando la necesidad de hacer el ejercicio intelectual a partir de las condiciones específicas bajo las cuales la seguridad puede ser lograda en los distintos niveles y, respecto de los referentes que se hayan definido.

Si centramos la discusión en los referentes de seguridad, encontramos que en las últimas dos décadas la atención no ha estado dedicada solamente en los referentes tradicionales, los que esencialmente se vinculan a los intereses del Estado como es la soberanía, la integridad territorial y el desarrollo nacional.

Actualmente, las demandas de seguridad se relacionan también con situaciones de inseguridad provocadas a partir del cambio climático, con los desastres naturales provocados por la acción humana y, una larga lista de situaciones y condiciones que socavan la seguridad de los países y sus sociedades, cuya calidad de amenazas está estrechamente vinculada a la acción humana, a la percepción  que tengan de ellas las personas  y por ende, las sociedades y, del efecto real o supuesto que ellas provocan. En este contexto están por ejemplo y entre muchos otros el terrorismo, o mas precisamente aquellos grupos que lo utilizan como instrumento para lograr sus objetivos; el crimen organizado o, con mayor precisión, las organizaciones conformadas para lograr sus propósitos a través de la comisión de ilícitos; y la inmigración ilegal, referido a  las personas que ingresan ilegalmente a un país, y que de distintas maneras afectan los intereses de la ciudadanía o, terminan convirtiéndose en una carga para el Estado.

La existencia de estos nuevos referentes, que no caducan la existencia de los tradicionales, estarían provocando la ampliación y profundización de la conceptualización de la seguridad, lo que en opinión de Anthony Burke, está generando un movimiento visto como revolucionario en este ámbito o, al menos como especialmente notable, dando derecho a preguntarse si ello es bueno y, poniéndolo bajo observación crítica. Ello lleva a la necesidad de resolver las dudas, respecto a cómo enfrentar los nuevos y antiguos asuntos de seguridad, en vez de mantener el foco sobre su conceptualización, a partir de las diversas fuentes teóricas disponibles que lleven el debate al cuestionamiento de los supuestos paradigmáticos actuales. Agrega Burke, que resolver la interrogante planteada, debe ayudar a elaborar mejores políticas de seguridad, y también conducirnos a nuevas e inquietantes preguntas acerca del valor y función política y sociológica de la seguridad como tal.

Una de las alternativas disponibles para aproximarse a la ampliación conceptual de la seguridad, puede encontrarse en la Escuela de Gales de los Estudios Críticos de Seguridad, en la que se destacan Académicos tales como Ken Booth, Richard Wyn Jones y Andrew Linklater. En esta aproximación, se destaca como lo más distintivo, el deseo de replantear la seguridad como la emancipación de los individuos y comunidades de las limitaciones estructurales físicas y humanas que les impiden llevar adelante  lo que desean hacer. En este plano, la guerra o la amenaza de guerra se consideran una de estas limitaciones, junto con la pobreza, la educación deficiente y la opresión política, lo que es a su vez es coherente con la visión que Ann Tickner tiene de la seguridad. Esta se basa en la eliminación de las relaciones sociales injustas, incluyendo las desigualdades de género y, en la reformulación de las relaciones internacionales en términos de inseguridades múltiples representadas por la destrucción del eco sistema, la pobreza y la violencia estructural de género. Ello implica que debiesen quedar de lado las amenazas abstractas a la integridad de los Estados, a sus intereses y valores fundamentales.

Otra alternativa para ampliar la conceptualización de la seguridad, se encuentra en  los planteamientos de la Escuela de Copenhage. En ella se destacan académicos como Ole Weaver, Jaap de Wilde y Barry Buzan, y  la esencia de esta aproximación  se basa en tres aspectos que se relacionan entre ellos. En primer lugar plantea la existencia de cinco sectores o ámbitos (Político, Militar, Social, Económico y Medioambiental), dentro de los se pueden  observar las diversas situaciones vinculadas a la seguridad que se manifiestan en ellos. En segundo lugar, Los Complejos Regionales de Seguridad, a través de los cuales se explica cómo los problemas de seguridad se concentran geográficamente, e interactúan generando interdependencia intrarregional y, generan efectos en otras áreas del planeta. Por último, la Securitización, que analiza cómo un determinado tema se transforma en una cuestión de seguridad, el que debe ser enfrentado con instrumentos estatales extraordinarios en nombre de la seguridad, y necesariamente debe ser aceptado por la población para tener éxito.

Como se puede apreciar, existen en la actualidad, visiones y teorías que permiten observar la realidad de manera amplia, y desde distintas perspectivas y énfasis, contribuyendo a la adopción de diversos puntos de vista que finalmente debiesen responder a qué se requiere dar seguridad, que tipo de seguridad necesita y por cuanto tiempo, generando soluciones apropiadas y razonables a la amenaza enfrentada, a través de políticas y respuestas sociales que garanticen la condición de seguridad deseada. Ello requiere un esfuerzo intelectual y analítico importante, evitando las apreciaciones carentes del sustento teórico y empírico, que llevan a conclusiones erradas y, a la adopción de medidas equivocadas que podrían profundizar los efectos de las amenazas que se buscan neutralizar.

Cabe agregar que las visiones y teorías enunciadas, a pesar de su oposición en algunos aspectos, aplicadas a la actualidad pueden tomar un sentido complementario, debiendo ser resueltos los énfasis respecto de los referentes de seguridad a ser abordados, dependiendo de la realidad política, social y económica de cada país, y de los riesgos y amenazas presentes en ellas. En dicho sentido, la compresión en profundidad de las visones y teorías citadas, es condición esencial para aproximarse a los problemas y desafíos de seguridad presentes en los contextos interno y externo de una nación, lo que necesariamente debe complementarse con la investigación que aportará nuevos conocimientos y visiones futuras que contribuyan al diseño de políticas y estrategias orientadas a proteger integralmente al país.

En este contexto y, volviendo a la Estrategia Nacional de Seguridad, a partir del marco teórico que entregan las visiones y teorías actuales sobre seguridad, es posible acercarse a la comprensión del concepto de Seguridad Ampliada, el que coincide con el de Seguridad Multidimensional, cuyo origen está en la Declaración sobre Seguridad en las Américas realizada en la Conferencia Especial de la OEA realizada en Ciudad de México el año 2003, expresión aceptada en plenitud en el ámbito hemisférico. En su esencia, ambos conceptos plantean la necesidad del abordamiento integral de los problemas, desafíos y amenazas a la seguridad de una nación, mediante la participación de todos los sectores estatales y sociales de ella, asumiendo cada uno la responsabilidad que la constitución y las leyes asignan.

El desafío que implica para la Comunidad de la Defensa, el debate sobre los temas de seguridad en general y, aquellos presentes en la ENSYD es importante, siendo a su vez, una oportunidad que no debiese ser desaprovechada, porque permitirá enfrentarse a planteamientos sobre seguridad que en nuestro país no se han profundizado, ni se han aplicado con amplitud en el análisis de situaciones y problemas propios de dicho ámbito que se observan a diario en nuestra sociedad.