A veinte años de la publicación de la Política de Defensa

Por Gustavo Basso Cancino

Los orígenes
Hace ya veinte años, coincidiendo con el natalicio del padre de la patria libertador General Bernardo O’higgins Riquelme, el 20 de agosto de 1997 en una ceremonia protocolar en el palacio de la moneda, la presidenta de la república señora Michelle Bachelet Jeria mediante un decreto supremo dio vida pública a la política de defensa nacional, recogida en forma explícita en el llamado “libro de la defensa”.
Con este importante acto culminaba un largo proceso de recopilación de antecedentes, estudios, debates y aportes que a través de numerosos trabajos dieron forma a la que sería en la historia de Chile y del resto de América Latina la primera política de defensa dada a conocer en forma manifiesta una publicación oficial.
La idea de elaborar una política de defensa explícita ya se encontraba entre los propósitos contenidos en los programas de gobierno de las coaliciones políticas que aspiraban a alcanzar la presidencia de la república en las elecciones previstas a realizar al término de los 17 años de gobierno militar. Por diversas razones, recién en el gobierno del presidente Eduardo Frei Ruiz- Tagle se dieron las condiciones para trabajar esta iniciativa.
Es útil recordar que, antes del inicio de los trabajos, debió ser dilucidada la duda planteada por muchos conocedores del tema respecto de si a lo largo de su vida republicana Chile había tenido una política de defensa.
A objeto de hacer claridad sobre la materia, el año 1992, la Academia de Guerra del Ejército organizó un encuentro académico en el cual diversos participantes expusieron sus puntos de vista, llegándose a la conclusión que efectivamente Chile había implementado numerosos instrumentos normativos que en su conjunto podían entenderse como política de defensa pero, dada la dispersión en el tiempo y la diversidad de normas que la contenían, ella estaba disgregada y era de muy difícil acceso para quien quisiera conocerla, al tiempo que era urgente abordar una serie de materias que no estaban establecidas en forma clara.
Sus principales contenidos
Además de haberse efectuado un enorme trabajo de recopilación de los principales documentos orientadores de la defensa nacional y darles un ordenamiento lógico, a juicio del autor los más importantes contenidos que entregó el libro de la defensa fueron:
• Explicitar que la defensa es una función de Estado en la que están comprometidos todos los recursos de que él dispone y que ella requiere de la participación del total de los ciudadanos de la nación.
• Que, a partir de este reconocimiento, nace la urgente necesidad de preparación de civiles en defensa para cubrir puestos de orden directivo y administrativo en la estructura burocrática de esta función.
• Reconocer la existencia del conflicto como una característica intrínseca de la naturaleza humana y de la relación entre las naciones, de la cual el país no está ajeno.
• Exponer que la seguridad es un concepto más amplio que la defensa y ambos son complementarios, siendo esta última una de las causas de la seguridad junto con el desarrollo.
• Dar a conocer los principios y objetivos nacionales permanentes y que constituyen las metas generales que deben orientar la acción del estado para su obtención y que van más allá de los tradicionales objetivos relacionados con la población, el territorio, la soberanía y la independencia nacional.
• Dar claridad respecto de las responsabilidades que en materia de defensa le corresponden a las más altas autoridades y a determinadas organizaciones políticas de la estructura de gobierno.
• Exponer la existencia de lo que se debe entender por economía de defensa, que es la inversión de recursos financieros del Estado para sustentar la función y cuyo comportamiento se ciñe a parámetros distintos a los tradicionales del costo- beneficio.
• Orientar al lector respecto del sentido y alcance de determinados conceptos propios de la función defensa por la vía de un glosario de términos.
Su evolución
Por razones de oportunidad y de muy poco o incipiente desarrollo, la primera política de defensa, no abarcó una serie de aspectos que requerirían de nuevos debates y consensos ciudadanos. Por este motivo, a ella se le fijó un horizonte de cinco años con el compromiso de continuar en dicho periodo, perfeccionando esta importante política de Estado.
Desde el año 1997 y hasta el presente, y teniendo en cuenta que había un serie de temas de orden nacional que en materia de defensa requerían ser regulados con criterios de Estado, y considerando la evolución del entorno internacional, que estuvo marcada por sucesos de enorme impacto, el gobierno de Chile elaboró la 2ª y la 3ª versión del libro de la defensa nacional los años 2002 y 2010 respectivamente. En estos libros se establecieron criterios e ideas orientadoras sobre temas tan trascendentes como:
• La posición del Estado de Chile en materias de derecho internacional y de los organismos internacionales que los encarnan y la visión y apego a los tratados limítrofes, los cuales son los instrumentos jurídicos que regulan su relación con los países vecinos en materias fronterizas.
• Las características, propósitos y conceptos que definen a la política de defensa como política de Estado.
• La visión del país sobre el valor geoestratégico de su territorio continental, insular, marítimo, aéreo y antártico.
• La relación de la población y de su identidad con la defensa nacional y el significado de territorios no poblados conocidos como fronteras interiores.
• La evolución de la seguridad internacional y la participación del país en operaciones de paz bajo las normas de las Naciones Unidas.
• La seguridad humana como un concepto emergente a considerar en el ámbito de las relaciones internacionales.
• La incorporación de la crisis internacional como fenómeno de análisis y planificación, distinto a la guerra.
• La participación de la mujer en la defensa nacional mediante su integración a las instituciones de las fuerzas armadas.
• La trascendencia y el valor de lo conjunto en la planificación, apoyo y operación en la conducción de los medios terrestres, navales y aéreos.
• La conceptualización, el sentido y alcances de lo que es la política militar, distinta de la política de defensa pero subsidiaria de esta.
Sus resultados
La política de defensa ha producido claros beneficios en la comprensión que la ciudadanía debe tener de esta importante función de Estado la que se encuentra estrechamente vinculada a la historia patria. Desde su preparación y su posterior publicación, se generó un selecto y creciente grupo de estudiosos que han conformado lo que la misma política ha denominado “comunidad de defensa”.
De igual manera, la participación en los procesos de preparación de los tres libros de la defensa como la formación de civiles en defensa, fue intensivamente abordada por la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos por la vía de una creciente actividad docente, de investigación y de extensión, plenamente respaldada por las autoridades de gobierno y que ha colocado a este instituto de educación superior como uno de los referentes más importantes en materias de seguridad y defensa a nivel internacional.
No obstante lo anterior, a juicio del autor, el efecto más significativo logrado por la política de defensa expresada a través de los tres libros fue, como resultado lógico de las experiencias acumuladas, la reestructuración del Ministerio de Defensa Nacional mediante la promulgación con fecha 20 de enero de 2010, de la ley N° 20.424 “Estatuto Orgánico del Ministerio de Defensa Nacional” cuyas disposiciones estaban en plena sintonía con los criterios desarrollados.
Su proyección
Desde la publicación del primer libro de la defensa, la política de defensa se ha ido perfeccionando y evolucionando conforme a la realidad del entorno internacional y al devenir de nuestro país, por medio de sucesivas publicaciones de libros de la defensa esperándose dentro de poco la 4ta. versión.
En esta nueva versión se abordarán importantes temas como la reconfiguración del poder internacional, los cambios tecnológicos, las nuevas amenazas no tradicionales, el deterioro ambiental y el cambio climático, las FF.AA. en asistencia a los desastres naturales, el reforzamiento del accionar conjunto, la planificación basada en capacidades y el incremento de la contribución de la defensa a la seguridad internacional.
Es preciso destacar por su enorme trascendencia, que uno de los aspectos más importantes que ha dejado de manifiesto el propósito y las características de la política de defensa es el reconocimiento de su estrecha relación con la política exterior del país, al señalar que para el Estado de Chile es de particular interés y conveniencia la estrecha vinculación y coordinación entre su política de defensa y su política exterior, complementándose y potenciándose mutuamente, aunque actuando la primera en respaldo de la última.
Sin embargo, en el período transcurrido, Chile ha tenido que enfrentar diversas y complejas relaciones vecinales que al decir de algunos observadores no han mostrado una verdadera sintonía entre la diplomacia y la defensa, influidas estas visiones por resoluciones de la corte internacional de justicia que han provocado reacciones criticas en determinados sectores de opinión, por considerarlas lesivas al interés nacional
De todo lo expresado, surge para el autor de este artículo la positiva convicción que el proceso de elaboración y puesta al día de la política de defensa que ha sido permanente y muy inclusivo, sumado a la experiencia obtenida, haya dado por resultado que muchos de los temas relevantes abordados, se hayan transformado en normas jurídicas importantes y cuyo punto culminante fue la reorganización del ministerio de defensa nacional.
Es por tal razón que resulta curioso que en la actualidad se encuentre en proceso de discusión parlamentaria un proyecto de ley que modifica el Ministerio de Relaciones Exteriores en tanto no se ha elaborado una política exterior con las mismas características de política de Estado que tiene la política de defensa , esto es que haya sido sometida a un amplio debate ciudadano sobre temas de la mayor importancia para la conducción de las relaciones del país en un mundo complejo e interdependiente.
No cabe duda que sería altamente beneficioso que, además de los principios a los que se ciñe el país en su actuar en relaciones internacionales, se establecieran criterios orientadores ampliamente consensuados sobre la variada gama de responsabilidades que caben a nuestra diplomacia en resguardo y respaldo de los intereses permanentes del país.
Tal vez ello daría mayor sustento y congruencia a la reestructuración de tan importante secretaría de estado y pondría en verdadera sintonía a dos de las mas relevantes políticas de estado.