Abdica Juan Carlos I, el Rey de todos los españoles

Dr.© Andrés de Castro García[1]

Resulta gratificante echar la vista atrás cuarenta años y constatar la transformación que España ha conseguido en este periodo.

Hace cuatro décadas España era un país europeo por mero accidente geográfico, sumido en una dictadura post Guerra Civil en el que un viejo general detentaba el poder en un reino sin rey hasta que el 20 de noviembre de 1975 Arias Navarro comunicara la muerte de aquel a los españoles.

El proceso de sucesión de la Jefatura del Estado fue rápido y dos días más tarde Juan Carlos de Borbón y Borbón fue proclamado Rey de España ante las Cortes Españolas comenzando su reinado como Juan Carlos I.

Sus primeras decisiones como monarca fueron decisivas y tuvo el acierto de elegir a Adolfo Suárez González para reemplazar a Arias Navarro como Presidente del Gobierno, dando así un paso decisivo para convertir a España en un estado a la altura de las circunstancias, lo cual se evidenció en la ley 1/1977 de 4 de enero, conocida como la ley para la reforma política y que puso las bases jurídicas para la autodisolución del régimen franquista y que junto con las militares, evidenciadas por la elección del General Gutiérrez Mellado como Ministro de Defensa, daban sustento al plan diseñado por el Rey.

Sin duda, la modernización de las Fuerzas Armadas resultó uno de los más necesarios y exitosos cambios que hizo que se adaptaran a su contexto espacial y temporal lo cual consiguieron bajo el firme liderazgo de Gutiérrez Mellado que se vio materializado en las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, la regla moral de la Institución Militar.

A nivel constitucional, el 6 de diciembre de 1978, los españoles ratificaban la Constitución a través de referéndum con un abrumador 88,54% de votos a favor de una moderna constitución a la altura de Europa y que define a España en su artículo uno como un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

El Rey había conseguido, por tanto, en poco más de tres años, pilotar el cambio entre un estado descontextualizado y arcaico a uno integrado en Europa, con una constitución moderna y unas Fuerzas Armadas dotadas de un marco democrático y funcional.

Quizás la prueba de fuego de lo realmente conseguido llegó el 23 de febrero de 1981 en el intento de golpe de Estado exitosamente detenido horas más tarde en el momento en el que el Rey se dirigió a la nación por televisión, vestido con su uniforme de Capitán General del Ejército de Tierra y confirmó que había dado órdenes para que civiles y militares tomaran todas la medidas necesarias para mantener el orden constitucional siguiendo el principio lógico de los países civilizados y aquello que Gutiérrez Mellado les hubiera recordado ya en su toma de posesión en 1976: “el Ejército, por muy sagradas que sean sus misiones, está no para mandar, sino para servir; y que este servicio, siempre a las órdenes del Gobierno de la Nación, es exclusivo para España y para nuestro Rey». (Gutiérrez Mellado, 1981, p. 29)[2]

Quizás ese gran aporte a la Historia de España y ese firme compromiso hacia la democracia ha sido el hecho que más veces se haya recalcado de la figura del Rey aunque sin olvidar la capacidad del Rey para abrir España a Europa, fruto en gran parte de sus cualidades personales y de su singular carácter.

La relación con Francia, Reino Unido y Estados Unidos mejoró sustancialmente durante los primeros años del reinado de Juan Carlos I y se evidenció en la aparición en canales nacionales extranjeros de programas de televisión dedicados a la familia real española en la que un joven Rey que domina el inglés y el francés y que tiene la intención de convertir a España en una sólida monarquía Constitucional aparece como un sencillo padre de familia, rodeado de los suyos.

Tras las elecciones de 1982 en las que Felipe González toma el relevo de Adolfo Suárez se vive el mayor periodo de crecimiento político, social y económico de la historia reciente y se estrechan los lazos con Europa, entrando a formar parte de la Unión Europea (UE) en 1986 y ratificándose la permanencia de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) teniendo como colofón la entrada de España en la Euro Zona siendo así miembro fundador del proyecto de una divisa común, el Euro (EUR).

Ya en el siglo XXI, España, plenamente integrada en su contexto, era puesta como ejemplo de desarrollo social lo cual se evidenciaba en su avanzada legislación y sus punteras políticas públicas objeto de interés internacional.

En todos esos procesos y éxitos puede verse la figura de Sus Majestades los Reyes que con su trabajo y dedicación a España permitieron que lográramos lo que hemos logrado, ser una potencia de tamaño medio con unos vínculos fuertes en nuestras áreas prioritarias que son Europa, Iberoamérica, Norteamérica y el Mediterráneo.

Pero por encima de todo es destacable la habilidad de Su Majestad la Reina para preparar durante décadas este momento y asegurarle a España un relevo generacional personificado en la figura de Su Alteza Real (SAR) el Príncipe de Asturias el cual cuenta con un nivel formativo que excede lo imaginable habiendo seguido un exigente plan de estudios en el que destaca haber tenido a Carmen Iglesias[3] como su preceptora, lo cual ha resultado decisivo en el resultado obtenido.

Además, D. Felipe terminó sus estudios secundarios en el Lockfield College School de Toronto (Canadá) lo que le permitió desarrollarse en un escenario en el que la monarquía ni era entendida ni existía ninguna necesidad de que lo fuera, por lo que contribuyó a incrementar su conocimiento de la realidad global.

Posteriormente hizo el ingreso en la Academia General Militar del Ejército de Tierra en Zaragoza, después en la Academia Naval Militar de Marín y por último en la Academia General del Aire en San Javier. En las tres academias recibió el despacho de oficial y ha ascendido conforme lo hacían sus compañeros de promoción habiendo alcanzado hasta ahora el empleo de Teniente Coronel.

Tras tener la oportunidad de conocer las Fuerzas Armadas sobre los que un día tendría que ejercer su mando supremo, SAR dio paso a su vida universitaria, primero con la Licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid y después con un Master en Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown, en Washington D.C.

Su formación militar y académica, unida a su dominio de idiomas nacionales y extranjeros le conformaron un perfil muy valioso para el desempeño de su función, lo cual se vio sin duda complementado con la experiencia ganada con los años junto a su padre, el Rey Juan Carlos.

En definitiva, es justo reconocer que Su Majestad el Rey ha cumplido sus compromisos en estos casi cuarenta años, tanto el que le fuera solicitado por su padre, el Conde de Barcelona, en el momento de la sucesión de la Corona, resultante de dar todo por España como el que prometió ante los españoles a los que les dijo que quería ser el Rey de todos y cada uno.

Se abrirá, por tanto, un nuevo capítulo en la Historia de España con el Reinado de Felipe VI.

 

 

[1]Investigador del Departamento de Investigación de la ANEPE

[2]Gutiérrez Mellado, Manuel (1981) Al servicio de la Corona: palabras de un militar, Ibérico Europea de Ediciones. Madrid.

 

[3] Madrid, 1942. Historiadora. Es miembro de la Real Academia Española (RAE)