Panorama de Seguridad&Defensa

Afganistán: una pesadilla para dos gigantes

Jorge Gatica Bórquez Editor Panorama de S&D

Jorge Gatica Bórquez
Editor Panorama de S&D

Cuando George Bush ordenó el inicio de la Operación “Enduring Freedom” el 7 de octubre de 2001 como respuesta a los ataques del 11 de septiembre, dando inicio a lo que Estados Unidos ha llamado la guerra global contra el terrorismo, probablemente no imaginó que su decisión comprometería a su gobierno y a sus sucesores, además de otros países aliados. En efecto, la guerra ya lleva casi 17 años y no hay indicios de un final pronto; por el contrario, el panorama se ve tan o más complicado que cuando se inició.
Sin embargo, para entender lo que está ocurriendo hoy es necesario ir varios años atrás, cuando en las últimas acciones de la Guerra Fría la entonces Unión Soviética invadió territorio afgano en 1979 en apoyo a la Revolución de Saur, acción política comunista que había recientemente derrocado al presidente afgano Mohammed Daud Khan. Contra los revolucionarios se alzaron las guerrillas islámicas, los muyahidines; dado el contexto internacional de la época la reacción fue natural: varios países occidentales, en particular Estados Unidos, proporcionaron armas y apoyo a los yihadistas . Después de 10 años de estéril lucha, Mijaíl Gorbachov ordenó la retirada de las tropas soviéticas.

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La presencia de Rusia en Afganistán: intereses estratégicos, seguridad nacional y lucha contra el terrorismo internacional”

Dr. Luis Pérez Gil

El interés de Rusia por Afganistán surge a finales del siglo XVIII cuando el Imperio zarista se encontraba inmerso en una expansión territorial imparable hacia el Este. Las estepas de Siberia y Asia central no fueron obstáculo para exploradores, militares y comerciantes rusos que solo se las tuvieron que ver con pequeños grupos nacionales, muchos de ellos tribales, que no opusieron una resistencia digna de tal nombre a la absorción rusa, sobre todo si tenemos en cuenta que no existía una voluntad de sumisión de estas poblaciones más allá de la aceptación nominal de la soberanía de los zares. Sin embargo, el primer obstáculo en esta expansión lo encontró en Afganistán, territorio independiente de larga data, y que por esas mismas fechas fue objeto también del interés del otro imperio que se encontraba en plena expansión territorial desde el sur: el Imperio británico . De esta manera, como siempre ocurre cuando dos potencias en expansión se encuentran y no quieren enfrentarse, Afganistán vio garantizada su independencia por su conversión en Estado colchón.

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