“Calmar las aguas del mar de China meridional, área de interés para Chile”

Por Carlos de la Maza U. / Investigador del CEE – ANEPE

El 10 de mayo recién pasado, China alertó de la presencia de un destructor de EE.UU. de A. en una zona en disputa en el Mar de China Meridional, donde Beijing tiene reclamos territoriales que se superponen con otros cinco países. El Pentágono por su parte ratificó la navegación, informando que fue realizada por el destructor USS William P. Lawrence[1].

Esta maniobra la realizó en una zona altamente sensible para los países vecinos, siendo la tercera operación de libertad de navegación (denominada FONOP), conducida por la Armada de los EE.UU. de A. en el Mar de China Meridional. Muy similar a las dos anteriores, que sorprendió y que se enmarcaría en un tránsito de paso inocente legítimo dentro de las 12 millas náuticas, en las aguas del arrecife Fiery Cross (Yongshu Jiao para China), de las islas Spratly. En este arrecife China habría construido una pista de aterrizaje y EE.UU. de A. no le reconoce mar territorial. En respuesta, ella desplegó a la zona en conflicto dos aviones de combate, una aeronave de alerta temprana, un destructor y dos fragatas.

En febrero de este año, Washington acusó a China de militarizar las islas en disputa en la isla Woody, con el despliegue de dos baterías de 8 lanzadores de misiles antiaéreos HQ-9 y un sistema de radar. También acusó la construcción de islas artificiales, como una amenaza a la libertad de navegación en la región. Por su parte, China defendió las instalaciones antiaéreas de la isla Woody, las que tendrían el propósito de autodefensa, acusando a los EE.UU. de A. de incrementar las tensiones con el despliegue de un grupo de portaviones de batalla a las aguas en disputa y que China no puede ser culpado de militarización[2].

Desde el año 2011 se han incrementado las tensiones en el sudeste asiático, debido al descubrimiento de grandes reservas de petróleo, gas y minerales, y actualmente existen reclamaciones territoriales en el archipiélago de las Islas Spratly, las islas Paracel; y el bajo fondo Scaborough, reclamado por China, Taiwán y Filipinas. Esta sobreposición de reclamaciones de soberanía se refieren a diferentes relatos históricos, aplicación de la CONVEMAR[3], y derechos marítimos de islas, arrecifes y rocas.

China ha construido una serie de bases, incrementado su presencia y demanda territorial de islas, islotes, arrecifes y bancos de arena en el Mar de China Meridional, justificándolo en su fundamento histórico más que en el jurídico, lo que no ha sido aceptado por los países de la región y los EE.UU. de A.. Desde los años 80, ella ha potenciado sus fuerzas navales para asegurar sus líneas de comunicaciones marítimas y su esfera de influencia, mejorando sus capacidades defensivas para proteger sus intereses nacionales ante amenazas.

Los EE.UU. de A., pese a los intentos de Filipinas y otros actores, ha decidido no involucrarse en las disputas marítimas de la región, salvo en la defensa de la libertad de navegación en cuanto a patrullaje de buques, submarinos y libertad de sobrevuelo dentro de las 200 Millas, abogando por el respeto al Derecho Internacional y por los derechos de todos los Estados. Además, no estaría dispuesto a escalar un conflicto con China.

Por su parte Filipinas, que cuenta con un tratado de defensa con EE.UU., en el año 2013 demandó a China ante la Corte Permanente de Arbitraje Internacional con sede en la Haya, sosteniendo que los reclamos territoriales chinos en el Mar de China Meridional, no están contemplados en la CONVEMAR. En su demanda alegó que la ocupación de arrecifes y bancos de arena por parte de China, no generan aguas territoriales, ni reclamaciones legítimas y que la construcción de islas artificiales afecta al medio ambiente marino y la pesca, en el bajo fondo Scarborough. El  Tribunal aceptó su jurisdicción para clarificar los títulos marítimos de China de estas islas a fines de 2015, y emitirá su fallo a mediados del presente año.

Para Chile, Asia – Pacífico es un área de interés para su política exterior, con presencia diplomática en 16 países y de interés para la política de defensa de Chile, como lo expresa la “Visión sobre la región de Asia-Pacífico”, donde se destaca la importancia de China para nuestro país[4].

Por ello, los acaecimientos del 10 de Mayo pasado en el Mar de China Meridional generan un desafío para la seguridad marítima en la región Asia-Pacífico, ya que podrían escalar detonando una crisis internacional, con consecuencias para los intereses económicos de los países de la Cuenca del Pacífico, entre ellos Chile.

Por ahora, los actores de este conflicto han privilegiado el pragmatismo y la prudencia en sus relaciones internacionales, y también los países con disputas territoriales han fortalecido las instancias de cooperación de base económica en los foros del Asia-Pacífico, donde prevalece el interés común, el multilateralismo, la voluntad por buscar un ambiente de paz, estabilidad política y seguridad regional para un mayor desarrollo.

Durante el reciente taller del Libro de la Defensa Nacional en la ANEPE, sobre áreas geográficas de interés para Chile, se reflexionó sobre la seguridad en la región de Asia-Pacífico, la importancia de los acuerdos de defensa con países de la Cuenca del Pacífico, la participación en ejercicios multinacionales en esa zona, y del fortalecimiento de las instancias multilaterales de diálogo y cooperación, para robustecer las medidas de confianza y seguridad.

Como ha sido la tradición jurídica de Chile en cuanto al respeto al derecho internacional, será interesante seguir la evolución de los acontecimientos en la zona de conflicto, y atentos al fallo de la Corte de Arbitraje Permanente de la Haya a mediados del presente año, por la demanda de Filipinas en contra de China.

Asimismo, interesa la respuesta de China y de su liderazgo en el marco del derecho internacional, la que podría complejizar el actual escenario, aumentando aún más el nivel de tensiones. Es esperable que continúe la expansión de China en la región del sudeste asiático, a pesar de la oposición de los Estados vecinos y de Washington, y que siga fortaleciendo su poder nacional con una importante base económica, intentando disputar a los EE.UU. la supremacía en la región Asia-Pacífico.

Según analistas, la Casa Blanca puede que esté esperando el resultado de la Haya para adoptar el próximo paso en la zona de conflicto, y también aprovechar de reforzar sus relaciones internacionales con Vietnam y Japón durante la próxima visita del Presidente Barak Obama. Es probable que la Armada de los EE.UU. de A. continúe realizando su programa de operaciones de libertad de navegación FONOP, para mantener el acceso sin restricciones a sus derechos en el mar, como lo han venido ejecutando por todo el mundo desde 1979.

Por ello, se hace necesario reflexionar, debatir y anticiparse a los posibles escenarios, como los que pareciera se están produciendo en un contexto similar a los de la época de la Guerra Fría, como las controvertidas disputas de poder existentes en Europa entre la OTAN y Rusia, en Medio Oriente y también en la región del Asia-Pacífico entre Beijing con los EE.UU. de A., Japón y los países de esta región, las que probablemente se incrementen.

[1] Diario el Mercurio del 11 de Mayo de 2016, Islas Spratly: China alerta por destructor de EE.UU., en zona disputada, The Associated Press, A7p.

[2] Revista IHS, Jane’s Defence Weekly, 2 March de 2016, Headlines 6p, Woody Island, China 34p.

[3] CONVEMAR, Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

[4] http://www.defensa.cl/noticias/ministro-burgos-dicta-conferencia-en-madrid-de-la-vision-de-chile-sobre-el-pacifico/