El rol de los institutos de defensa como articuladores en la generación de una cultura de seguridad frente a las nuevas amenazas.

Fernando Duarte Martínez-Conde
Jefe Departamento Extensión Anepe

I. Introducción

 

El rol asignado a los Institutos de Estudios Superiores especialistas en materias de Seguridad y Defensa, se ha identificado generalmente con la formación y preparación de miembros de las Fuerzas Armadas en estos temas. Hoy el mundo ha cambiado y los riesgos y amenazas tradicionales o las de carácter transversal que nuestra sociedad debe enfrentar, se han transformado, aún más cuando debemos ciertamente atender las particularidades de cada Estado y cada cultura.

 

Ello ha obligado a llegar a hasta extremos antes impensados en la necesidad de coordinación, cooperación y acción tanto en el ámbito internacional, regional o subregional como en el interno. Dejó por lo tanto de ser un problema del ámbito de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, y hoy requiere de la contribución activa de la sociedad en su conjunto.

 

Los cambios que se viven, han afectado a las relaciones internacionales como también a la sociedad misma. Las fronteras entre seguridad y defensa que estaban claramente delimitadas ya no se ven así, lo que obliga, definitivamente, a revisar el enfoque y, por sobre todo, el objeto de la preparación que como institutos especializados deban enfrentar en estas materias.

 

Lo señalado no elimina el rol tradicional de estudiar las amenazas tradicionales que aún persisten en la región y que pudieran en algún momento perturbar a la seguridad de los Estados, especialmente respecto de su integridad territorial y soberanía. Con esto no se pretende desconocer o simplemente cuestionar la organización y marco legal que cada uno de los países han definido para el empleo de sus fuerzas armadas, de orden o seguridad.

 

II. La Seguridad y las nuevas amenazas.

 

Hoy las amenazas son difusas, múltiples, transversales, transnacionales y de todo orden y comprometen la seguridad de los Estados.

 

No ha sido fácil el poder conceptualizar y explicar teóricamente los conceptos de Seguridad y de Defensa y ello ha repercutido en los planes de estudio de los Institutos dedicados a la formación en estos temas, más aún llevan a confusiones a la planificación y gestión.

No está de más recordar los conceptos de seguridad y que son parte de nuestra política de defensa, en donde queda de manifiesto las diferencias entre las amenazas a la seguridad y las amenazas a la defensa. Entre las primeras encontramos las no tradicionales, las no militares y las de actores diversos y difusos; en las segundas las tradicionales, las militares y las de actores internacionales.

 

Toda sociedad requiere contar con ciertos grados de seguridad que le permitan afrontar los riesgos, amenazas y problemas que pudieran afligirles, razón por la cual podemos indicar en forma muy general que seguridad no es otra cosa que estar bien preparados para hacer frente a situaciones que nos pudieran afectar. La seguridad nunca es absoluta y eso debe estar siempre presente en los tomadores de decisiones o líderes.

 

Hemos acuñado un nuevo concepto, como es el de la Seguridad Multidimensional que incorpora las llamadas nuevas amenazas (México,2003). Ello implica, que los peligros actuales afectan desde el Estado hasta el ciudadano individual y son hoy un fenómeno esencial de tiempos de paz, aun cuando son de larga data y uso en situaciones de guerra.

 

Nuestra región, no está ajena a las diferentes amenazas a la seguridad, entendiéndose esta amenaza como “una acción realizada o un hecho provocado por un eventual adversario, que es percibida como una promesa de dañar intereses propios, porque a ese adversario se le supone, con cierto fundamento, la intención y capacidad para hacerlo.” (LDN 2010)

 

Por lo tanto, cada Estado según sus propias realidades busca enfrentar los problemas que pudieran afectarlos haciendo uso de sus instrumentos legales, con el empleo de toda su estructura transversal y en donde la sociedad civil y las fuerzas militares o policiales juegan un rol fundamental.

A través de su Secretaría de Seguridad Multidimensional, la OEA ha avanzado en el fortalecimiento de la cooperación en varios frentes de seguridad y en desarrollar políticas regionales y estrategias para abordar una serie de amenazas. La OEA también trabaja a través de diferentes vías, a fin de proveer la más completa y eficiente asistencia posible en seguridad. La Comisión de Seguridad Hemisférica es principalmente responsable de formular e implementar las estrategias y políticas de la OEA relacionadas con la seguridad de la región.

En la “Declaración sobre Seguridad en las Américas” (México 2003) se determinó que la seguridad hemisférica se ve afectada de diferentes formas, considerando las amenazas tradicionales y las siguientes nuevas amenazas, preocupaciones y nuevos desafíos de naturaleza diversa como: el terrorismo, la delincuencia organizada transnacional, el problema mundial de las drogas, la corrupción, el lavado de activos, el tráfico ilícito de armas y las conexiones entre ellos; la pobreza extrema; los desastres naturales; la trata de personas; los ataques a la seguridad cibernética; acceso y posesión de armas de destrucción masiva y sus medios vectores por terroristas y accidentes durante el transporte marítimo de materiales potencialmente peligrosos.

 

Se puede apreciar, que los actuales escenarios que configuran el sistema de relaciones internacionales y que se ven afectados por las amenazas descritas son riesgos latentes para las democracias. Esto último fue debatido el pasado 3 y 4 de septiembre en el marco de la Cumbre de la OEA con motivo de la celebración del X Aniversario de la Carta Democrática, en donde lo mencionado incide directamente en la convivencia regional y vecinal y son fundamentales en la manutención el orden público interno de cada nación.

 

La forma de enfrentar la problemática del mundo actual, obligará a toda la estructura a someterse a nuevos esquemas, muchos de los cuales romperán los paradigmas y las propias inercias. Demandará un mayor grado de compromiso y de una adecuada capacitación a los roles y esfuerzos en los que nos veremos comprometidos, siendo uno de ellos los relacionados con la Seguridad Multidimensional.

 

III. Principales amenazas que afectan a la Seguridad Nacional.

 

No todos los países perciben la amenazas de la misma manera, las realidades son diferentes y propias y los efectos en su seguridad dependen de cómo el Estado se ha preparado para hacerles frente o cuales es la real percepción que de ellas se tiene.

 

En nuestro país, las que mayormente preocupan son las de terrorismo, narcotráfico, crimen organizado transnacional, vulnerabilidad energética y protección de los recursos naturales. Las dos últimas pudieran ser cuestionadas como tales, pero nuestra realidad, y mirando hacia el futuro, representan una vulnerabilidad y preocupación que pudieran en algún momento afectar a la Seguridad Nacional.

 

El terrorismo, afecta a la paz y estabilidad internacional y amenaza directamente la seguridad ciudadana. Si bien Chile no ha sido objeto de acciones directas del terrorismo, tiene la voluntad de contribuir a detener esta amenaza mundial, junto con evitar que afecte su interés nacional.

 

El narcotráfico afecta a Chile, lamentablemente, porque en nuestro entorno existe una alta tasa de producción mundial de sustancias narcóticas. Todos sus vecinos están adoptando medidas para evitar verse afectado más de lo que están ahora y de alguna manera neutralizar sus efectos. Esta situación produce un efecto no menor, ya que influye en la proyección de las principales rutas de nuestro comercio internacional.

La experiencia nos ha enseñado que el narcotráfico es un multiplicador de la violencia, del crimen organizado y del propio consumo interno. Situación que de no ser controlada en forma eficaz afectará la calidad de nuestras Instituciones, que siempre han sido consideradas como una de nuestras principales fortalezas.

 

Por otra parte, el crimen organizado ha alcanzado un nivel que amenaza la viabilidad de los Estados y como se mencionó, resulta ser un agente de conexión con el terrorismo y narcotráfico, capaz de sobrepasar a las fuerzas de seguridad que, en el caso de Chile, corresponden a las policías, es decir, a Carabineros e Investigaciones.

 

Ello no lo es todo, el crimen organizado afecta directamente el normal funcionamiento de la economía ya que desincentiva la inversión y la distorsiona gravemente, también atenta contra el Estado de Derecho, la estabilidad política y la democracia; opera internacionalmente y con conexiones globales.

 

Otra de las amenazas la Seguridad Nacional podría surgir como consecuencia de la vulnerabilidad energética, al depender mayoritariamente de recursos naturales que provienen del exterior, lo que dificulta alcanzar los puntos de consumo y abastecer las zonas geográficas extremas del país con un alto costo.

 

La conexión entre recursos naturales y seguridad son evidentes. Los primeros han sido fuentes de conflicto, es así que pasan a ser estratégicos y pueden provocar tensión entre quienes los poseen y quienes los demandan. Este tema va a ir en aumento en la medida de que estos se vayan agotando o disminuyan su stock, particularmente por las mayores demandas entre las economías más desarrolladas y emergentes, como también la degradación del medio ambiente.

Los países de la región están incorporando la protección de sus recursos naturales a sus políticas de defensa. Asimismo, se empieza a hablar de “disuasión regional” para cautelar estos recursos.

 

IV. El rol formativo en materias de Seguridad y Defensa.

 

Los Colegios de Defensa de Íbero América tienen, al igual que la ANEPE, la misión de desarrollar actividades de Docencia, Investigación y Extensión destinadas a incrementar los conocimientos en materias de Seguridad y Defensa en el personal de las Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública, de la Administración del Estado y del Sector Privado. En ello los esfuerzos han estado dirigidos a fortalecer una cultura de Defensa, incrementar la Comunidad de la Defensa y hacer partícipe a civiles y militares en la Política de Defensa, de acuerdo a los Objetivos Nacionales.

 

La Comunidad de la Defensa, en el caso propio, la constituyen los civiles y militares cuyo común denominador es que tienen por propósito fundir las vertientes del pensamiento en la investigación y discusión de temas que dicen relación con la Defensa Nacional, aún cuando su accionar es limitado en algunos casos y les falta jugar un rol más activo.

 

En el caso particular de nuestro país, ella constituye un grupo objetivo hacia el cual se dirige el esfuerzo de formación, capacitación o actualización académica. Sin perjuicio de lo mencionado, un número importante de sus integrantes han cumplido un rol trascendente en la generación de la Política de Defensa de Chile, al ser parte de grupos de trabajo que han dado origen a los tres Libros de la Defensa Nacional, como también han sido actores relevantes en la conducción del país.

 

Hoy la ANEPE se encuentra consolidando su función articuladora y formativa con el Ministerio de Defensa Nacional, con el Estado Mayor Conjunto y los Ministerios de Interior, Justicia y, en especial, con el de Relaciones Exteriores, sin dejar de lado los importantes vínculos internacionales con instituciones académicas tanto uniformadas como civiles. Está en permanente evolución y, por tanto, sometida en determinados momentos a todo tipo de crisis y escrutinio. De lo anterior se genera la necesidad vital que los institutos encargados de formar civiles y militares en materias como las mencionadas, sean reconocidos oficialmente y cuenten con los respaldos legales que le permitan su continuidad.

 

En el caso nacional, la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE, N.º 18.962 del 10 de marzo de 1990) y la Ley General de Educación (LEGE N.º 20.370 del 12 de septiembre de 2009) en su artículo 29 la reconocen, al igual que a las universidades, como un Instituto de Educación Superior que se regirá por su respectivo Reglamento Orgánico y de Funcionamiento y se relacionará con el Estado a través del Ministerio de Defensa Nacional, permitiéndole, además, el otorgamiento de grados académicos (Art. 31)

 

De igual manera y tras un importante esfuerzo y a la luz de nuestro Plan de Desarrollo Estratégico, se ha logrado que el programa de Magíster en Ciencias Políticas de Seguridad y Defensa se encuentre acreditado por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), organismo público y autónomo, cuya función es la de verificar y promover la calidad de las Universidades, Institutos Profesionales y Centros de Formación Autónomos, y de las carreras y programas que ellos ofrecen. La CNA se enmarca dentro de la Ley de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior N° 20.129 promulgada en octubre del 2006. En la actualidad nos encaminemos a la búsqueda de la certificación institucional para el año 2014.

 

A pesar de los logros alcanzados y considerando que se debe estar siempre en un proceso de mejoramiento continuo, las organizaciones pierden fuerza e incluso pudieran ser absorbidas por otras, es aquí donde radica la importancia de estar permanentemente actualizados. Los éxitos ya no dependen de lo que se hizo en el pasado, hoy debemos dirigir nuestros esfuerzos a un trabajo basado en un lineamiento estratégico claro, realizable y de acuerdo con la realidad del país, de la región y, porqué no decirlo, del mundo. Ello, nos permitirá marcar la diferencia, anticiparnos con ideas innovadoras a los nuevos escenarios en forma prospectiva con una adecuada precisión, es decir, debemos ir más allá de lo obvio a través de la generación real de compromisos que susciten la necesaria eficacia mediante la economía que promueven los esfuerzos conjuntos.

 

La complementariedad con que debemos enfrentar el futuro obligará a considerar aquellos temas que son importantes en la generación de una cultura de seguridad frente a las nuevas amenazas, aun cuando insistimos que esta es un visión desde nuestra perspectiva, sabiendo que existen diferencias de acuerdo a la condición de Seguridad y Defensa que viva cada uno de los países de la región.

 

Los procesos de enseñanza-aprendizaje y sin estar cabalmente incorporados a los análisis y/o programas de estudio, y no contar con una clara definición de su frontera y/o impacto, deben considerar temas que pueden ser de importancia y que generen gran impacto en el desarrollo y seguridad de un Estado. Se mencionarán algunas que están directamente relacionadas con los desafíos y nuevas amenazas y que no se pueden perder de vista tales como:

• La desigualdad social y sus efectos en la seguridad.

• Fronteras interiores y centralismo, sus efectos en la seguridad.

• Situación actual de la relación civil militar.

• El debate sobre la pertenencia o no pertenencia que las Fuerzas Armadas se involucren en el combate sobre el crimen organizado.

• La corrupción como flagelo del sistema público.

• La relación interestatal regional ante las amenazas emergentes.

• Amenazas regionales y hemisféricas. ¿ cuáles son y dónde están?

• Análisis situacional de las regiones extremas.

• Flujos migratorios.

• Penetración extra hemisférica, causas y efectos en la Seguridad Nacional y Regional.

• La situación interamericana en la prevención de conflictos.

• El desarme como consecuencia de la situación regional.

• La ética en la enseñanza y aplicación de la estrategia en contra de las amenazas emergentes.

• El uso de las redes sociales.

• Otras amenazas y desafíos a la seguridad y estabilidad de los países y que son ampliamente conocidas por todos.

 

 

V. Generando una nueva cultura en la formación académica frente a las nuevas amenazas.

 

Hemos incluido en nuestra formación académica el “Diploma sobre Amenazas Emergentes a la Seguridad Interior”, orientado a que participen como cursantes Oficiales de las Instituciones Policiales y de las Fuerzas Armadas, funcionarios profesionales de los Ministerios del Interior y de Seguridad Pública, de Defensa Nacional (Dirección del Territorio Marítimo, Dirección de Aeronáutica Civil), de Hacienda (Servicio de Aduana y Unidad de Análisis Financiero), de Justicia (Gendarmería de Chile, SENAME), Ministerio Público, Agencia Nacional de Inteligencia y de otras reparticiones del Estado, que en su misión tienen atingencia directa o indirecta en el control, prevención, estudio, análisis y/o juzgamiento de este tipo de delitos, sin descuidar el proceso continuo de difundir estas materias a través de programas de pregrado, postítulo, diplomados y seminarios como los que tradicionalmente se han realizado con el fin de impartir conocimientos tendientes a formar civiles y militares en materias de Seguridad y Defensa.

 

Con nuevos requerimientos y nuevas realidades, nos encontramos ante un proceso irreversible que es necesario ir complementándolo y estructurándolo de manera de conformar un sistema armónico que permita crear una cultura ante las nuevas amenazas a la seguridad.

 

Para lograr los fines perseguidos y estar en armonía con las necesidades que aparecen como prioritarias en la formación de civiles y uniformados en seguridad y defensa teniendo a la vista lo señalado, resulta de toda conveniencia llegar a determinar los perfiles y las competencias requeridos por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio del Interior y Justicia entre otros.

 

Los antecedentes que ellos entreguen permitirá establecer con claridad las funciones que deben cumplir, de forma tal que se cuente con una base sólida para el diseño de programas específicos de estudios que contemplen los ejes, módulos, unidades de aprendizaje y contenidos acordes con sus particulares necesidades.

 

Nuestros esfuerzos nos han llevado a consolidar un modelo de gestión sustentado en la sistematización de tres ejes de acción como lo es la docencia, la investigación y extensión o vinculación con el medio, que caracteriza a un Instituto de Educación Superior con una capacidad única para estudiar prospectivamente el entorno nacional e internacional y generar respuestas sólidas al quehacer ministerial y gubernamental. Es así que hemos incluido en la formación de civiles y militares materias que van dirigidas a hacer frente a los cambios que se han producido en el mundo contemporáneo, y que nos ha obligado a revisar las concepciones de seguridad para enfrentar las amenazas tradicionales y las nuevas que están emergiendo.

 

Con ello, buscamos entregar a los alumnos los conocimientos pertinentes para que puedan reconocer e identificar, desde la perspectiva de su naturaleza y consecuencias, las amenazas y los nuevos tipos de delitos transnacionales, contextualizar el ambiente en el cual se manifiestan, comprender sus características y formas de manifestarse, utilizando herramientas eficaces y eficientes en su tratamiento.

 

El salto cualitativo dado por el MDN y las FF.AA. obliga a pensar en forma más integrada, lo que debe reflejarse de la misma forma en la currícula, traduciéndose en cursos de especialización para satisfacer las necesidades de las FF.AA. y del MDN. Por otra parte, la oferta académica debe estar abierta también hacia otros profesionales interesados en adquirir conocimientos y competencias en áreas distintas a las de su entorno laboral habitual; de igual forma para los otros Ministerios, para capacitar a su personal en áreas afines, centrando los esfuerzos en preparar a aquellos profesionales que trabajan en materias relacionadas con el ámbito de la Seguridad y Defensa y particularmente en la Multidimensional.

 

El proceso de gestión que involucra a los tres ejes de acción en forma transversal, ha logrado sistematizar el rol formativo y de asesoría, con la implementación de los sistemas docente, de extensión y de investigación. Este último y con el desarrollo del Centro de Estudios Estratégicos ha permitido elaborar estudios de carácter prospectivo en temas de Seguridad y Defensa de interés para el Desarrollo y la Seguridad Nacional. Además aquellos que se han derivado de la implementación de la Política de Defensa Nacional.

 

 

Finalmente, es necesario resaltar que durante los últimos años la ANEPE ha venido efectuando conferencias especializadas de alto nivel con la participación de expertos nacionales e internacionales en materias propias de la seguridad multidimensional, como también ha incluido en sus programas de formación académica módulos relacionados con la seguridad frente a las nuevas amenazas. De igual manera esta preocupación, que afecta la convivencias pacífica y es transversal a toda la sociedad, ha sido ampliamente tratada en diferentes foros y conferencias por las más altas autoridades del Ministerio de Defensa, como quedara recientemente demostrado con la participación del Ministro de Defensa, Andrés Allamad, el Subsecretario de Defensa, Óscar Izurieta, y el ex presidente colombiano, Álvaro Uribe, entre otros, durante la Conferencia Subregional 2011 “Nuevo Entorno de Seguridad, Nuevas Alternativas de Defensa: Respondiendo a los desafíos de la IX Cumbre de Ministros de Defensa de las Américas” y que se realizara con el patrocinio del Ministerios de Defensa de Chile y la ANEPE, en Santiago, entre el 19 y 22 de julio del presente año.

 

VI. Conclusiones:

 

Los Institutos de Defensa deben estar revisando permanentemente sus programas de formación y actualizarlos de acuerdo a las necesidades propias de cada país y en concordancia con el surgimiento de nuevos riesgos y amenazas a la seguridad de los mismos, teniendo en consideración que estas no son iguales a todos y que las realidades o percepciones son diferentes.

 

La globalización obliga a los Estados a estar alerta ante las amenazas a la Seguridad. Estas pueden aparecer en cualquier momento, lo que exige contar con personal calificado y con los conocimientos adecuados que les permitan tomar las decisiones anticipadas y oportunas para enfrentar con éxito estos nuevos flagelos que se propagan con tanta facilidad por el mundo, llegando a lugares que se consideraban seguros y exentos de amenazas a la seguridad del Estado.

 

Podemos indicar que las experiencias frente a la mayoría de las amenazas mencionadas cuentan con un común denominador y que podrán intensificarse en el futuro como el caso de las conexiones, redes sociales, contactos entre diferentes actores multinacionales y del uso que se hace para el tráfico de drogas, de armas y el crimen organizado en general.

 

Es aquí, y sin descuidar los estudios tradicionales en materias de Seguridad y Defensa, que nuestros Institutos tienen la oportunidad para validar sus programas de formación considerando los nuevos escenarios y constituirse como articuladores para entregar transversalmente a la Administración del Estado personal capacitado para hacer frente a estos nuevos desafíos a la Seguridad.

 

Los Colegios de Defensa tienen la posibilidad de intercambiar experiencias y programas de estudios en estas materias, aprovechar los convenios existentes entre ellos, el portal Web, las video conferencias y otras formas de cooperación que se acuerden con la finalidad de potenciar la formación de los alumnos en estas materias.

 

Resulta de toda conveniencia que se cuente con los respaldos legales y con una dependencia directa, idealmente del Ministerio de Defensa, del Interior o Seguridad Pública. También es necesario contar con una apreciación detallada de cuáles son las reales necesidades de formación y del rol que debieran cumplir al término de sus periodos académicos. Esta cooperación juega un rol insoslayable.

 

Se debe enfatizar que lo que se pretende no es un cambio en los roles tradicionales de la formación de civiles y militares en materias propias de Seguridad y Defensa, muy por el contrario, es complementar la formación con los nuevos desafíos que nos plantea el mundo moderno y complejo en donde la seguridad de los Estados se ve amenazada. Este nuevo enfoque en alguno de los programas tiene que ver con el comportamiento y conductas de las personas donde la educación es la vía legítima para hacerles frente.

 

Se debe promover el trabajo interagencial para enfrentar el impacto de las nuevas amenazas en la gestión del gobierno. Hay que sistematizar la educación, construyendo una red de consultas y acuerdos entre las distintas instancias académicas civiles y militares que entregan cursos de especialización. En esta sistematización el Ministerio de Defensa Nacional debiera cumplir un rol articulador, capaz de realizar el seguimiento de los programas que lo involucran directamente y de apoyar aquellos que se manejan en forma independiente.

 

Tenemos la certeza, que el carácter transversal, interconectado y transnacional de las amenazas a la seguridad global, exigen respuestas del mismo carácter; para cumplir lo anterior, se debe contar con políticas de Estado, una institucionalidad idónea y fuerzas armadas con las necesarias capacidades estratégicas y amplio reconocimiento ciudadano.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

1. Libro de la Defensa Nacional de Chile 2010

2. Las dificultades para conceptualizar la seguridad y la defensa: Reflexiones desde la teoría. Jaime García Covarrubias. Revista Política y Estratégica Nº 117 Enero-Junio 2011 Pág.99. ANEPE. Chile

3. Seguridad y Defensa en las Américas: el terrorismo simbiótico transversal. Dr. Guillén Colom Piella. Revista Política y Estratégica Nº 117 Enero-Junio 2011 Pág. 61. ANEPE. Chile

4. Atlas comparativo de la Defensa de América Latina Ed. 2010

5. Informe sobre Desarrollo Mundial 2011:Conflicto, seguridad y Desarrollo. Banco mundial

6. Intervención del Director de la ANEPE en el CID con motivo de la firma del convenio de cooperación académica. 15 sep. 2011

7. Exposición del MDN, Andrés Allamand, el 15 de julio de 2011. Conferencia Subregional del CHDS. Chile

8. Necesidades actuales de educación en materias de seguridad. GDB. Werther Araya M. 9. Presentación CHDS. 09 de septiembre 2011.

10. http://www.fundacionpreciado.org.mx/biencomun/bc176-177/A_Stein.pdf

11. http://www.oas.org/es/temas/seguridad_multidimensional.asp