Estatus militar de Brasil y su estrategia de seguridad y defensa

Por: Prof. Víctor Guzmán  Martínez

La metamorfosis que ha experimentado el paradigma de seguridad y defensa desde el 11 de septiembre de 2001 es digna de Kafka. A las amenazas de entonces (terrorismo, crimen organizado, narcotráfico, tráfico de personas, etc.) que aún perduran, se suman nuevas tan o más preocupantes, situación que cambia radicalmente la de seguridad que ahora debe contemplar la fragmentación e integración producto de la globalización, la desigualdad económica en aumento, rápidos cambios sociales, desafíos relacionados con la identidad cultural, ideológica y religiosa  de los pueblos, crisis en la economía mundial, armas de destrucción masiva, problemas medioambientales, expresiones ciudadanas cada vez mas violentas, falta de confianza en la clase política.(Baylis et al. 236).

Desafortunadamente, la comunidad global aun no ha logrado consensos en materia de cambios estructurales que hoy enfrenta la seguridad, cambios que muchas veces se adelantan a la creación de las instituciones y mecanismos necesarios para manejarlos, poniendo en peligro el orden internacional, la estabilidad y la  paz y la defensa de su continuidad.

Por tanto, estas dificultades requieren concentrar la atención en soluciones para los desafíos del momento, los  que probablemente cambiarán en el corto plazo, mostrando una cara nueva difícil de leer. Este escenario llama a una integración innovadora y más sólida, a una diplomacia preventiva, a la utilización de tecnologías de alerta temprana y a establecer sociedades transnacionales basadas en la cooperación (Bates Gill, 2012).

Un rol clave desempeñan las organizaciones multilaterales como Mercosur, UNASUR y el Consejo de Defensa Sudamericano, entre otras,  en la promoción y cumplimiento de la normativa que asegure la estabilidad y seguridad que siguen enfrentando dificultades al momento de generar la voluntad política y los recursos económicos necesarios para cumplir con las iniciativas con mecanismos más efectivos e innovadores.

Así lo ve Brasil, el país que ocupa prácticamente la mitad del territorio Sudamericano, sexta economía mundial y líder natural de la región, y con una visión de país digna de imitar ha efectuado una  profunda revisión de sus políticas de seguridad y defensa que ha resultado de ellas una nueva estrategia poniendo énfasis en el rol de sus Fuerzas Armadas, las que hoy deben ser parte integral de la sociedad brasileña, con un profesionalismo y capacidad técnica tal, que les permita ampliar la protección de sus fronteras, reprimir ilícitos, proteger el medioambiente y entregar servicios médicos y ayuda social a la población de las regiones apartadas, en coordinación con los demás estamentos gubernamentales para garantizar la seguridad interna. Al mismo tiempo, su capacidad disuasiva presenta grandes desafíos para la mantención de la paz y el desarrollo de la región.

La Estrategia Nacional de Defensa de Brasil consta de tres ejes fundamentales:

1)    Atribuciones de las Fuerzas Armadas en la paz y en la guerra. Para cumplir las directrices estratégicas se proponen prácticas y capacitaciones operacionales, además de una clara evolución tecnológica.

2)    Reorganización de la industria nacional de material de defensa, para asegurar que la atención a las necesidades de equipamiento de las Fuerzas Armadas se apoye en tecnologías bajo dominio nacional.

3)    Composición de los efectivos de las Fuerzas Armadas  con un  Servicio Militar Obligatorio que funcione como un espacio republicano.

Además, dicha Estrategia Nacional de Defensa incorpora la Amazonia, con lo que adquiere un impacto regional, hemisférico y global de carácter geoestratégico tremendamente significativo, pues de este modo y con todos los recursos que, siempre en aumento su presupuesto de defensa le permite, protege la mayor reserva de biodiversidad del mundo.

En el marco de esta nueva estrategia, cabe formular algunas preguntas:

¿Cuál es actualmente el estatus y la relevancia de las Fuerzas Armadas de Brasil?

Brasil tiene vocación de líder natural en la región, es territorialmente el más grande – con 8,5 millones de km²; con una población aproximadamente de 192 millones de habitantes, una economía creciente, siendo la mayor de América Latina, la sexta economía más grande del mundo según su PBI nominal, y es el país sudamericano que más gasta en defensa y posee las Fuerzas Armadas más numerosas del continente – tiene un ejército de 190.000 militares, una marina de 48.600 hombres y la aeronáutica de 73.500 efectivos.

El anuario del Instituto Internacional de Estudios para la Paz (SIPRI) de Estocolmo, señaló que el gigante sudamericano alcanzó los 33.500 millones de dólares en defensa durante el año 2010, por lo que entre 2001 y 2010 el gasto militar brasileño fue aumentando hasta un 30%.  Este año el citado presupuesto alcanzaría a los  36.254 millones de dólares (un 5,8% más que en el año anterior). Sin embargo, valga la aclaración, si bien aumentó el gasto en defensa, siguió con un crecimiento parejo al de su PBI, (Pansa 1).

El analista político, Rosendo Fraga, afirma que el rearme brasileño responde en primer lugar al objetivo de ser potencia global, en segundo término a tener la capacidad de ejercer un rol moderador en la región y por último a mantener la capacidad de hacer efectiva la presencia estatal en las regiones menos pobladas del país.

¿Cuáles son los plazos que el gobierno de Brasil se ha impuesto para alcanzar sus objetivos en materia de reorganización militar?

La reorganización del Ejército brasileño definió tres periodos de corto, mediano y largo plazo para alcanzar las metas establecidas, plazos bastante ambiciosos que dependen de los presupuestos destinados a la defensa que se han ido cumpliendo cabalmente y en conformidad con la planificación.  Los años definidos como los indicadores son 2014, 2022 y 2030. Esto significa que para el año 2014 Brasil ya podría desplegar dispositivos militares con material de guerra en la frontera, con unidades renovadas y mejor equipadas, mientras que simultáneamente se resguarda la seguridad de todo el territorio y no se descuida la defensa de su soberanía en todas sus dimensiones.

¿Cuál es la índole de la nueva cultura institucional?

La nueva cultura institucional de las Fuerzas Armadas de Brasil ha sido objeto de una readaptación de una situación netamente militar disuasiva  a una de acercamiento con la ciudadanía, a la que ofrece velar por su seguridad y protección con nuevas capacidades estratégicas, logísticas y humanitarias.

¿Ejercerá Brasil una cierta hegemonía en la región?

Aunque la Estrategia de Defensa Nacional señala que el ascenso de Brasil en el contexto internacional se hará sin ejercer hegemonía o dominación, si es claro que está encaminada a ejercer un liderazgo regional en materia de seguridad y defensa para convertirse en la potencia militar de América Latina y mantener una posición más fuerte a nivel global.

Brasil, con una actitud integradora y cooperativa, pero a la vez asertiva, ha comenzado a fortalecer vínculos no solamente en la región, sino también ya es parte del BRIC, mientras estrecha también los lazos con Estados Unidos, México y Francia, firmando convenios de intercambio tecnológico y militar.

En cuanto al reequipamiento de las tres ramas de las fuerzas armadas ciertos sectores políticos, al momento en que el presidente Lula programó un aumento del presupuesto del sector de la defensa, insinuaron de manera crítica  que la democratización no era precisamente compatible con el empoderamiento militar. Pero, el tiempo se ha ocupado de demostrar que la producción de la industria de la defensa, junto con satisfacer las necesidades internas, a dado un nuevo rostro a las exportaciones. En el 2007, trescientas compañías dieron empleo a treinta mil personas con una contribución neta USD 208 millones al producto interno bruto. Ya en el 2009, la producción total había crecido a USD 2 mil millones, y las exportaciones a USD 1 billón. (Downes, 4).

Todo esto se logra con proyecciones presupuestarias que tienen los objetivos claros. Conforme al Instituto de investigación para la Paz de Estocolmo los gastos por concepto de defensa se cuadruplicaron entre los años 1992 y 2010. (Downes, 5)  Entretanto, a nivel regional en sólo cuatro años, es decir desde el 2006 al 2010, los doce miembros del bloque Unión de las Naciones de Sur de América (UNASUR) destinaron 126.110 millones de dólares a los gastos de defensa , de  esa cifra el 43,7% correspondió a Brasil.  Además, como parte de la Política de Desarrollo Productivo, donde intervienen varias agencias del Estado brasileño, se ha propuesto la meta de invertir 1,4 billones de reales (aproximadamente 900 millones de dólares) en modernización e investigación y desarrollo con un horizonte al 2020.

Conclusión

El tema de la seguridad y defensa de Brasil es materia de un estudio más profundo para buscar todas las medidas dignas de imitar y evitar aquellas que se alejen de los procesos democráticos que enorgullecen a nuestra región. Entretanto, debemos sumarnos a las iniciativas de cooperación y comunicación constante que permita el crecimiento y fortalecimiento de Sudamérica.

Brasil ha dado muestras de un liderazgo que los demás países de la región perciben, como también captan sus intenciones de hacer de su nación y del resto la región, un lugar seguro con proyecciones de crecimiento, que permitan mejorar la calidad de vida de hombres y mujeres del continente, mientras comparten un genuino interés por la preservación de la paz y de los recursos naturales necesarios para su subsistencia,

Bibliografía

  • Atlas Comparativo de la defensa en América Latina y Caribe/ edición 2010. Red de Seguridad y defensa de América Latina, RESDAL. (Pp. 150 -161).
  •  Bates Gill PhD. (2012) Introduction, International security, armament and disarmament. Stockholm International Research Institute. http://www.sipri.org/2012/00
  • Baylis, John et al. (2008) The Globalization of World Politics. Oxford University Press, USA (2008) Pp. 234-241.
  • Documento Declaración de Manaos. VIII reunión de cancilleres de los Estados Miembros del Tratado de Cooperación Amazónica, numerales 8 y 9. Ciudad de Manaos, Brasil, 14 de septiembre de 2004.
  • Downes, E. Richard Trust, (2012) Engagement, and Technology Transfer: Underpinnings for U.S.-Brazil Defense Cooperation. Strategic Forum, August 2012, National Defense University, Institute for National Strategic Studies.
  • La región amazónica y su importancia estratégica (2012) Observatorio de Política y Estrategia en América Latina.
  • Las fronteras como zona de desarrollo y fortalecimiento militar (2012) Observatorio de Política y Estrategia en América Latina.
  • Pansa, Rafael (2012) EL REARME BRASILEÑO. Revista América Latina. Síntesis Mundial, Mayo de 2012. (Pp. 12-13)
  • Política de Desenvolvimiento Productivo. Programas Movilizadores en Áreas Estratégicas. Complexo Industrial de Defesa, mayo 2008 y septiembre 2009. Programa Complexo Industrial da Defesa, Relátorio de Acompanhamento de Execução da Agenda de Ação, junio 2010.