Falla en el Sistema Interconectado Central (SIC)

Christian Schmidt, Ph. D. (MIT)

Investigador Asociado CEE

Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE)

 

El Sábado 24 de Septiembre de 2011 a partir de las 20:30 hrs. y por más de 2 horas las regiones  que van de Coquimbo (IV Región) a la del Maule (VII Región) experimentaron un Black out eléctrico que afectó a 10 millones de consumidores.

 El origen del problema, una falla en la subestación de Ancoa del sistema interconectado central (SIC).  Este sistema formado por una red troncal de conexiones para transporte de electricidad en alto voltaje (500 Kvolts)  abarca desde Taltal en la tercera región a Chiloé en la décima región,   abasteciendo  aproximadamente el 93% de la población con una potencia total de 10,000 Mw, siendo lejos el más grande e importante de los 4 sistemas eléctricos que suministran energía eléctrica al territorio chileno.

 La falla en la subestación de Ancoa, aun en etapa preliminar de investigación, se debió a una falla en una barra de 220.000 volts para inyección de energía al sistema proveniente de las centrales hidroeléctricas,  provocando una pérdida de potencia eléctrica de aproximadamente 500 Mw.  Esta situación indujo una inestabilidad en el sistema troncal de trasporte que no se pudo recuperar en forma automática debido a la subsecuente falla del software Scada para el control automático de la operación de todo el sistema. Este segundo problema requirió el restablecimiento de la energía en el SIC en forma manual en un tiempo de más de 2 horas usando comunicaciones telefónicas entre el Centro Económico de Despacho de Carga (CEDEC) y las generadoras.

 La situación geográfica del país, extremadamente largo y muy angosto, dificulta y encarece tremendamente la construcción y operación de una malla interconectada diversa, robusta y de fácil operación, al tener los grandes centros de consumo, como Antofagasta, Santiago y Concepción, ubicados en lugares geográficos que están en línea de Norte a Sur y muy lejos unos de otros y las centrales generadoras de energía hidroeléctrica, que aportan al SIC mas del 60% de la energía, en similar situación, o aun más desfavorable, ya que se agrupan en la región sur del país también en línea y muy lejos de los centros de consumo.  Como es el caso del sistema de trasmisión chileno, despachar energía eléctrica a centros de consumo ubicados a 2000 Kmt de distancia aumenta los costos y debilita la seguridad del suministro.

 El sistema de distribución nacional de energía eléctrica no cuenta con una reserva estratégica de energía. Existe gran concentración en la propiedad de las empresas, 3 o 4 empresa grandes son las propietarias del sistemas de generación y otras 4 del de trasmisión de la energía eléctrica nacional. Existe poca trasparencia en la administración de ambos sistemas y la participación y auditoría ciudadana es nula.   Los costos de inversión en el sistemas de transporte son altos, la legislación y normativa eléctrica nacional es insuficiente y la tramitación de permisos de servidumbre de paso para líneas de trasmisión eléctrica son muy lentos y difíciles de conseguir, todo lo cual entre otras razones, ha dado origen a un sistema interconectado central (CIC) donde abundan los cuellos de botella y zonas de congestión que originan continuos cortes parciales y totales del suministro, como es el caso de las fallas de la subestación Charrua el 14 de Marzo del 2010 y ahora esta de Ancoa. Chile necesita con urgencia solucionar las debilidades del SIC para contar con una super carretera eléctrica nacional que le permita continuar desarrollándose en forma creciente, segura y soberana.

 Siendo la energía  un recurso estratégico esencial para la producción de todo bien o servicio, en particular la energía eléctrica, que por sus características propias de limpieza y flexibilidad de uso es el tercer tipo de energía mas consumido por la sociedad, se requiere de una disponibilidad permanente de energía en cantidad, calidad y costo que al no estar disponible afecta drásticamente la seguridad, desarrollo y bienestar de la comunidad nacional.

 Los efectos adversos de este  black out eléctrico (apagón)  han sido una disminución de algunos miles de toneladas de producción de cobre de CODELCO, 10 millones de consumidores sin energía eléctrica por cerca de 2 horas, congestión en las ciudades por fallas en la señalética y detención del sistema de trasporte metropolitano de pasajeros, fallas reiteradas en el sistema de comunicaciones inalámbrico nacional y  fallas gravísimas en la seguridad pública que permitió el saqueo completo de un supermercado de Quilicura por una turba de 200 individuos en presencia de fuerza pública.

 Para disminuir la probabilidad de fallas en el SIC como también en el  sistema interconectado del norte grande SING que abastece a la gran minería del cobre, es imperativo aumentar las inversiones de respaldo en los sistemas de distribución, aumentar la competitividad de las empresas eléctricas nacionales, disminuir las barreras de entrada a la generación, trasporte y distribución eléctrica nacionales, agilizar el sistemas de permisos y autorizaciones para líneas de trasmisión y transporte eléctrico, mejorar la legislación y normativa  para trasmisión y generación eléctrica, como también para la regulación y fiscalización de empresas eléctricas operadoras, acelerar el aprovechamiento de recursos hidroeléctricos de embalse y nucleares para aumentar la capacidad de respaldo de corto y mediano plazo, priorizar criterios de disponibilidad y seguridad de suministro para construir y operar plantas y redes eléctricas y realizar campañas de información pública sobre los reales beneficios y costos de corto y largo plazo de las diferentes opciones de sistemas de generación y trasmisión de electricidad.

 Todo lo anterior estableciendo primero por parte del país una estrategia para el desarrollo eléctrico nacional, seguido del establecimiento de políticas públicas para el cumplimiento de la estrategia de desarrollo eléctrico nacional que incluyan objetivos, metas, recursos, actores públicos y privados bien definidos en el tiempo.  El desarrollo e implementación de la supercarretera eléctrica nacional no puede esperar más. La seguridad, disponibilidad e independencia energética nacional es mucho más relevante para la seguridad pública, soberanía nacional y bien común de la población que la rentabilidad del negocio eléctrico.