La Alianza del Pacífico. ¿Una “pedra no sapato” para Brasil?

Por: Dr.© Andrés de Castro García[1]

            Brasil y México son las dos economías principales de Latinoamérica lo que les permite ejercer una posición de liderazgo en un escenario geopolítico cada vez más complejo.

            Las características geográficas principales de México radican en que se encuentra en Norte América, que comparte con Estados Unidos (EEUU) más de 3.000 Km. de frontera y que tiene costa atlántica y pacífica.

El balance de estas tres últimas realidades lo convierte en un país con fácil acceso al mercado de EEUU y Canadá y capacidad de exportación a través de sus dos costas aunque su posición geográfica también le ha generado algunas desventajas. Entre ellas la de verse excluido en procesos que tenían lugar en Sudamérica como por ejemplo la creación de UNASUR o MERCOSUR.

Con la firma de la Alianza del Pacífico (AP) parece haberse revertido esa situación histórica que relegaba a México en una posición menos favorable que la de su competidor más directo, Brasil y que le ha permitido atraer a tres países sudamericanos que experimentan altas tasas de crecimiento económico y que pueden contribuir a incrementar sus cifras sin llegar a poner en riesgo sus aspiraciones económicas ya que su situación demográfica y productiva es mucho más modesta.

México, con un PIB de más de 1.177.271 millones de dólares estadounidenses (USD) está muy alejado de los 369.812 de Colombia, los 268.313 de Chile o los 197.110 de Perú ya que juntos suponen un 40% menos de lo que representa México por sí solo.

En cuanto a la población total, México cuenta con casi 121 millones de habitantes frente a los 47 de Colombia, los 30 de Perú y los 17 de Chile que juntos suponen 94 millones, un 29% menos que el país azteca.

            Las comparaciones demográficas y económicas de Brasil con México tampoco dejan duda de que el primero, con una población cercana a los 200 millones de habitantes y un PIB de 2.252.664 millones de USD ostenta una clara posición de liderazgo en Iberoamérica.

Una de las ventajas para México en ese escenario es que ha definido muy bien sus alianzas y estrategias en un contexto en el que Brasil sigue inmerso en el contexto del MERCOSUR con planteamientos estratégicos que pudieran ser calificados en ocasiones de unilateralistas y que han contribuido a que algunos autores hayan comenzado a poner en duda el papel preponderante de Brasil en la región.

No sorprendería, dado este escenario, que se produjera una acción de efecto proveniente de Brasil tendente a asegurar su liderazgo aunque tuviera que renunciar a nadar y guardar la ropa en su relación con los países del ALBA que, concluida su XII Cumbre el 31 de julio, han declarado que aspiran a convertirse en una poderosa zona económica alternativa en Latinoamérica en clara referencia a la AP.

Tendremos la posibilidad de analizar el desarrollo del gigante brasileño en los próximos meses y la manera en la que conseguirá lidiar con la situación y aclarar su camino, evitando la molesta acción de piedras en el zapato.

 


[1]   Abogado español, realiza una estancia de investigación por el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid en la ANEPE y es autor de artículos sobre temas de relevancia internacional.