Por. Profesor Alejandro Salas Maturana

El impacto mediático, la preocupación ciudadana y, la preocupación del Gobierno provocada  por los atentados explosivos e incendiarios  que se han producido en nuestro país, genera la inquietud de comprender el real alcance de un fenómeno que a pesar de estar presente con cierta intensidad desde el año 2006, hoy parece haberse incrementado, con señales que hacen suponer que la acción de grupos anarquistas de la corriente insurreccionalista   estarían detrás de estos ataques.

El “anarquismo insurreccional” surge en la década de los 80 en Italia, como una teoría y práctica revolucionaria que critica lo que consideran un atrofiado anarquismo clásico, resaltando la necesidad de atacar al Estado y al Capital para hacer realidad la rebelión que libere a la persona, con acciones que van desde el desarrollo de prácticas antisistémicas, hasta la sublevación generalizada de las “masas”. Niega la existencia de organizaciones formales permanentes y, promueve la espontaneidad y el informalismo en la creación de grupos afines que actúan en el combate en contra del Sistema.

Desde el siglo XIX, la idea de insurrección ha estado en el centro de las ideas anarquistas, las que se reflejaron en los documentos escritos por Bakunin, quién enunció  los principios básicos del “anarquismo colectivista”[1], que promueve la abolición del Estado y la destrucción de todas las instituciones que producen desigualdad económica y social, para construir una humanidad solidaria, objetivo que para ser logrado requiere la acción directa.

En este contexto encontramos el concepto de “ataque”[2], principio esencial del insurreccionalismo, entendido como la impugnación de todo aquello que implique mediar, pacificar o transigir en el combate contra el orden político, económico y social vigente, el que se manifiesta en la ejecución de actos cuyos efectos construyan el camino hacia la sublevación. A través de dichos efectos se mide la fuerza de la rebelión generalizada, lo que se expresa en el grado en que el Sistema Político se daña, el grado en que la economía se paraliza y, la medida en que el movimiento se expande dentro de la clase obrera, destruyendo el sistema social imperante para transformarlo en un mundo más justo e igualitario.

En dicho sentido, el insurreccionalismo reconoce la existencia de la lucha de clases, la que estaría presente por ejemplo, en los actos vandálicos realizados por jóvenes que luchan contra la exclusión, como una avanzada que buscaría arrastrar a la lucha a toda la clase obrera, haciendo imposible el control efectivo del Estado y el Capital. Por ello, para los insurreccionalistas son esenciales los deseos de cada individuo, manifestados en el deseo de auto-determinación individual y de auto-realización que conduzca a  la lucha de clases[3].

Declarados anarconihilistas, los seguidores de esta teoría y práctica revolucionaria manifiestan no creer en ninguna verdad absoluta y objetiva, planteando la intención de crear otro punto de partida que contribuya a la agudización de la insurrección anarquista, alejada a su vez de la rigidez ideológica[4]. Ello es coherente con el nihilismo visto como una crítica a los valores, creencias y costumbres que sostienen a la sociedad en lo político, social y cultural, cuyos seguidores no se someten a la autoridad, ni a ningún principio rector de ella.

Documentos recientes cómo el publicado por la  Conspiración de Células de Fuego FAI/FRI” para el Simposio Internacional de las Jornadas Informales Anarquistas que se realizó en México el 27-28-29 diciembre  de 2013[5], son testimonio de la línea extrema adoptada por los insurreccionalistas, que incluyen en su crítica y rechazo a los anarquistas sociedistas, por seguir una corriente reformista de la anarquía burocrática, cuyas visiones, a pesar de sus buenas intenciones, sustentan sus acciones en análisis erróneos y cálculos políticos que no generan resultados que se traduzcan en los cambios que la sociedad necesita. En oposición, el anarquismo insurreccionalista plantea que el diálogo conducente a lograr reformas sociales es una pérdida de tiempo, porque su objetivo es destruir el sistema político, social y económico imperante, a través de un proyecto de rebelión sin fin que conduzca a la liberación de los individuos.

Para esta corriente insurreccional, la aplicación de la praxis anarquista es  esencial en el esfuerzo de coherencia con sus intenciones destructoras de la sociedad, requiriendo el uso de la crítica anarquista como método de desarrollo del pensamiento y de preparación para el uso de la violencia. En este sentido, el estallido de tensiones sociales tras la satisfacción de demandas del momento no llevan a la destrucción anarquista del poder, sino más bien a su conservación de manera más “justa”, lo que implica el reconocimiento de ese poder que solo satisface reclamaciones parciales. Se trata entonces, de detectar a los “insumisos e insatisfechos” que expresan su rabia contra el sistema que no satisfacen sus demandas, buscando los puntos de encuentro que los contagien para ser usados para “atacar a la policía, a los bancos y a los periodistas, mediante la táctica de morder y desaparecer”, sin importar que provoque represión contra una manifestación pacífica[6].

En nuestro país, las acciones de los anarquistas insurreccionalistas estarían mostrando coherencia con la praxis que promueve la internacional negra. Evidencia de ello es posible encontrarla en tres documentos publicados en los últimos 9 nueve meses en el sitio web http://es.contrainfo.espiv.net.

El primero de ellos, reivindica el atentado con una bomba incendiaria/explosiva la 98ª Junta Electoral en la comuna de La Reina por representar una pieza del engranaje democrático y, en solidaridad con Mónica Caballero y Francisco Solar, detenidos en España por colocar un artefacto explosivo en la Basílica del Pilar en Zaragoza, España[7].

El segundo, de enero de 2014, se refiere a la detención de Tamara Sol Farías Vergara, quién día 21 de enero de 2014 atacó a un guardia bancario, presuntamente para vengar la muerte de Sebastián Oversluij ocurrida el 11 de diciembre de 2013 en el asalto a una sucursal del Banco Estado[8].

En el último documento, la Célula Revolucionaria Felice Orsini FAI/FRI asume la responsabilidad de la instalación de una bomba en las puertas de la Iglesia Santa Ana, pero niega que el artefacto explosivo encontrado en la calle Almirante Hurtado haya sido instalado en dicho lugar, sino que “alguien” lo movió al lugar donde fue desactivado[9].

Todo lo planteado invita a la reflexión respecto del peligro que representan grupos y personas cuyo discurso apela a la búsqueda del enfrentamiento, basados en la convicción de valores que reconocen a un enemigo cuya tarea es proteger el orden que el insurreccionalismo rechaza, el que está presente en la sociedad a la que eligieron atacar. Sin embargo, sus argumentos son contradictorios cuando declaran que los valores que propugnan no buscan atacar a civiles, ni herir, ni causar daño a ciudadanos, ni tienen relación alguna con el terrorismo.

El potencial de daño que pueden causar sus ataques es relevante, porque se sostieneen una lógica de guerra donde el “ataque” se considera necesario.  El peligro de la amenaza que representan se incrementaría, cuando declaran la necesidad de desarrollar mejores capacidades de preparación y ejecución de operaciones armadas, con el fin de mantener una ofensiva permanente y multiforme, con accionar autónomo y organizado desde la informalidad para destruir el poder que representan las estructuras estatales, económicas y sociales que constituyen el orden bajo el cual funciona nuestro país.

 

[1]Es una de las corrientes clásicas del anarquismo, que sostiene que la propiedad de los medios de producción, distribución y cambio debe ser social y administrada colectivamente por los propios trabajadores, donde cada uno produce según lo acordado, recibiendo el producto íntegro de su trabajo.

[2]Ver http://web.archive.org/web/20140221221642/http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=4324

[3] Ibíd.

[4]Seamos peligrosxs… por la difusión de la Internacional Negra en http://es.contrainfo.espiv.net/files/2014/01/seamos-peligrosxs.pdf

[5]Ibíd.

[6] Ibíd.

[7] Publicado en http://es.contrainfo.espiv.net/2013/11/16/santiago-chile-proyecto-fenix-acto-8/

[8] Publicado en  http://es.contrainfo.espiv.net/2014/01/24/chile-comunicado-de-anarquistas-de-la-internacional-negra/

[9] Publicado en  http://es.contrainfo.espiv.net/2014/07/25/reivindicacion-y-aclaracion-de-los-ultimos-ataques-incendiariosexplosivos/