La visión a futuro es que las naciones carecen de enfoques adecuados para potenciar ventajas y reducir desventajas.

Luis Gutiérrez Esparza

La Fundación Friedrich Ebert ha dado a conocer recientemente un interesante e importante documento dentro de las investigaciones de su Programa de Cooperación en Seguridad Regional latinoamericana: “China y América Latina: una relación positiva con varias interrogantes”, la más importante de cuyas conclusiones es que, para no variar en una larga trayectoria errática de falta de visión de futuro, las naciones de la región carecen de un enfoque común adecuado para potenciar las ventajas y reducir las desventajas.

El autor del análisis —policy paper—, Mladen Yopo Herrera, subdirector de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (Anepe) del Ministerio de Defensa de Chile y profesor de relaciones internacionales de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago de Chile, lo plantea así:

“Más allá de los aspectos positivos y negativos de la relación, lo más preocupante es que América Latina no parece tener una postura estratégica frente a ella. Es necesario apuntar a una relación regional, estratégica, entre iguales y sin interrogantes.”

Propone Yopo Herrera una realidad evidente y cada vez más determinante: el crecimiento económico de China en las últimas tres décadas la ha convertido en una potencia global con capacidad de influir, no sólo en el entorno económico, sino en todo el escenario internacional y en la política global.

De acuerdo con el investigador de la Fundación Friedrich Ebert, China ha logrado alcanzar esa posición relevante mediante una política “que relaciona el quehacer interno y externo con el propósito de garantizar sus intereses, minimizando los posibles efectos conflictivos de su ascenso, y anclada en la teoría de la emergencia pacífica. La modernización del aparato de defensa chino se inscribe también dentro de esa política”.

Con Latinoamérica, China tiene una relación cada vez más compleja, en la cual, si bien el factor comercial sigue siendo prioritario, el político va en ascenso. “Dos elementos clave de ese cambio, son el interés por impulsar el multilateralismo como contrapeso al hegemonismo de Estados Unidos; y el pragmatismo que guía la política exterior china.”

La ausencia de conflictos históricos entre chinos y latinoamericanos contribuye a la existencia de un marco de cordialidad, así como el interés de América Latina por alcanzar posiciones importantes dentro del atractivo mercado chino. De aquí que la cooperación haya alcanzado ya un ámbito por demás sensible: el militar.

Sin embargo, surgen interrogantes que apremian, como la dependencia que surge en América Latina respecto de China, habida cuenta de la desigual capacidad económica, militar y política entre ambas partes; “la enorme competitividad de las manufacturas chinas frente a las latinoamericanas; los dudosos estándares de calidad de ciertos productos chinos exportados a la región; la conflictividad local que han generado algunas actividades productivas chinas, sobre todo en el sector minero; la política de compra de tierras por parte de China en la región…”

A Estados Unidos y en alguna medida a Europa Occidental, les preocupa adicionalmente la cooperación en áreas estratégicas (transferencia de tecnología e inteligencia), que crece exponencialmente; la presencia militar china en la región; y el posible incremento en las actividades del crimen organizado, incluidos el narcotráfico y el lavado de dinero, en que se involucran las poderosas mafias chinas.

No obstante, la solidez del esquema político chino es incierta, toda vez que todo parece depender del crecimiento económico. Es interesante notar que, en esto último, el gobierno chino ha actuado casi exactamente del modo opuesto al mexicano. Enfrentado una situación de riesgo de inestabilidad política, el gobierno chino reaccionó rompiendo con todos los mitos paralizantes.

En franco contraste con los gobiernos del panismo empoderado que se paralizaron ante la menor evidencia de oposición, el chino ha sabido encontrar caminos.

¿Funcionará la fórmula? Está por verse. Pero América Latina debería estar preparada en su conjunto.

Fuente: http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=779141&rss=1