Las migraciones en el Mediterráneo: retos de seguridad para Europa

Dra.(c) Susana de Sousa Ferreira [1]

 

Las migraciones en el Mediterráneo son concebidas como una amenaza a la seguridad europea. Sin embargo, más que una amenaza real y objetiva, la inmigración es una amenaza construida. Esta imagen es reforzada por los medios de comunicación y los discursos de los líderes políticos europeos, tal y como reflejan las recientes declaraciones del ministro de Defensa italiano que afirmaba que los grupos criminales con potenciales relaciones con el terrorismo se aprovechan de los barcos de inmigrantes que cruzan el Mediterráneo[2], o las declaraciones del anterior ministro de Orden Público de Grecia según el cual “los inmigrantes ilegales son la mayor amenaza para la democracia y la seguridad de los ciudadanos”[3].

En el Mediterráneo la inmigración irregular, en particular los cruces del Mediterráneo en pateras y barcos y los saltos a las vallas en Ceuta y Melilla, son entendidos como una de las principales amenazas a la seguridad europea. Estos movimientos, que se han intensificado en los últimos años, son concebidos como una amenaza a la seguridad interna de la Unión. En esta perspectiva las migraciones irregulares como un problema de seguridad interna amenazan la soberanía del Estado. El papel de las fuerzas de seguridad responsables por el control fronterizo es el de proteger el Estado de entradas indeseadas y de posibles olas de inmigrantes irregulares. Así, en los discursos extremos, las migraciones irregulares son retratadas a menudo no sólo como una amenaza a la seguridad sino a la pervivencia de los Estados.

Más que todo, estos movimientos irregulares amenazan la seguridad humana de los migrantes, que arriesgan sus vidas en cruces peligrosos y en condiciones inhumanas (gran número de personas en un pequeño bote, sin condiciones de salubridad, sin comida y sin agua). Tenemos como ejemplo el accidente de la pasada semana que ha causado la muerte a cerca de 500 inmigrantes en el mar de camino a Malta. A lo largo de la ruta, muchos son víctimas de grupos organizados que les explotan, las mujeres son violadas, familias separadas, etc.

La imagen de los barcos llenos de inmigrantes en el Mediterráneo sirve muchas veces como justificación de la militarización de las fronteras y de la introducción de nuevos instrumentos de vigilancia y control. Estas imágenes denuncian también el dilema entre la protección de derechos humanos versus la prevención de las migraciones irregulares, cuestionando también la propia humanidad de la UE. Aun así hay que subrayar que esta imagen no es la regla de las migraciones irregulares en el Mediterráneo (que resultan en su mayoría de cruces regulares por tierra o por aire y la consecuente caducidad del visado).

La idea de las migraciones como una amenaza a la identidad es compartida por muchos expertos. Las migraciones del Mediterráneo se pueden encuadrar en esta perspectiva de las migraciones como una amenaza a la seguridad societal. Es decir, como una amenaza a la identidad colectiva europea. La creciente variedad étnica en los países de acogida genera retos a la cohesión social e identidad colectiva. Si una sociedad considera a los inmigrantes como una amenaza a la identidad colectiva depende del grado de identificación entre nativos e inmigrantes, aquí entendidos como “el otro”.

¿Qué respuestas ha encontrado la Unión Europa (UE) para hacer frente a estos movimientos y a los retos que plantean? En el ámbito de su política de inmigración y de la política europea de vecindad, la UE ha adoptado un conjunto de instrumentos para hacer frente a los flujos inmigratorios del Mediterráneo. Si es verdad que la UE centra su discurso en las migraciones regulares y en el combate a las causas de la inmigración irregular, al final su enfoque es en el refuerzo de sus fronteras externas.

Las relaciones euro-mediterráneas tienen como principal objetivo contener la inmigración al otro lado del Mediterráneo. Con ese fin, la UE ha adoptado una política de externalización de la frontera, a través de la cooperación con los países de origen y de tránsito en el control de sus propias fronteras y en la promoción de asociaciones de movilidad. En 2011, con el inicio de la Primavera Árabe, la Unión adoptó una nueva política de vecindad y un nuevo enfoque hacia el Mediterráneo, basada en una política más-por-más (más reformas, mayor apoyo de la Unión). Frente a la presión migratoria registrada desde entonces, la UE ha adoptado un conjunto de medidas:

  • Refuerzo de la cooperación con países terceros de tránsito y de origen (Acuerdos de Readmisión);
  • Refuerzo de la gestión de las fronteras externas (con programas como el EUROSUR[4]);
  • Prevención de la inmigración irregular;
  • Operaciones de patrulla conjunta entre Frontex[5] y los países de origen;
  • Futura creación de la misión Frontex Plus para completar la misión italiana Mare Nostrum (fusionando las misiones actuales de Frontex en el Mediterráneo);

A pesar del énfasis de la UE en la promoción de las sinergias entre la migración y el desarrollo, y de la relación entre la democracia y el desarrollo con terceros países, se registra en especial el refuerzo de las medidas de control, es decir, las operaciones conjuntas de Frontex, el aumento del presupuesto de Frontex, los instrumentos de vigilancia y control, y otras medidas en este sentido. Sin embargo, en términos de la gestión de la migración no se han creado nuevos enfoques para gestionar de manera ordenada las migraciones en la frontera sur del Mediterráneo. La UE debería centrarse en la creación de canales de inmigración regular, la gestión de las migraciones circulares, en el desarrollo de mecanismos para regular las migraciones y en la promoción de los efectos positivos de las migraciones.

Habrá que desconectar los temas de inmigración de las cuestiones de seguridad para adoptar políticas capaces y viables a corto y largo plazo que permitan gestionar las migraciones del Mediterráneo.

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[1] Investigadora Invitada en el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado (España), Investigadora del IPRI y CEPESE (Portugal), Becaria de la Fundación para la Ciencia y Tecnología (Portugal).

[2] KINGTON, Tom y MURADIAN, Vago. Italy Warns of Continued Security Threat. Defense News, 20 enero de 2014.

[3] PALMA HERMANN, Clara. El equipaje político del nuevo comisario europeo de Inmigración. El Diario, 16 septiembre de 2014.

[4] EUROSUR: Programa de intercambio de información en tiempo real para gestión de las fronteras externas de la Unión Europea.

[5] Frontex: Agencia Europea de Gestión de las Fronteras Exteriores.