Por Ph.D. William H. Godnick1. Centro de Estudios Hemisféricos de la Defensa

Los Zetas Inc.2 a pesar de tener un título que sugiere una película futura o mini-serie de televisión como Narcos de Netflix, es un esfuerzo serio a lo largo del espectro entre una tesis doctoral y una extensa obra de periodismo de investigación. Después de terminar este libro, la mayoría de los lectores probablemente no recordarán los nombres de ninguno de los capos ni sus excesos materiales, sino más bien la compleja dinámica que gira en torno a la cada vez más militarizada guerra contra las drogas en México. Guadalupe Cabrera-Correa, profesora asociada de la Universidad George Mason y previamente con la Universidad de Texas-Rio Grande, proporciona una narrativa detallada y académicamente fundamentada sobre la evolución de las operaciones de la organización criminal mexicana conocida como Los Zetas.

Durante la década de 1990, los Zetas emergieron como uno de los grupos criminales más violentos en México conocido por sus formas extremas de violencia, incluyendo la decapitación de sus víctimas muchas veces dejándolas para que el público las viera. Tras el debilitamiento de los cárteles de Medellín y Cali en Colombia a mediados de la década de 1990, segmentos significativos de la cadena mundial de valor de estupefacientes fueron transferidos de Colombia a México.

Los Zetas fueron inicialmente reclutados como los matones del cártel del Golfo de México, compuestos en gran parte por ex-miembros de las fuerzas especiales militares de México y Guatemala. Finalmente, tomaron la decisión de independizarse, cambiando permanentemente el paisaje de seguridad de México, así como extendiendo su alcance a la zona conocida como el triángulo del norte de Centroamérica (el Salvador, Guatemala y Honduras). El libro documenta como para los Zetas el uso de la violencia extrema no era un medio para un fin, sino una estrategia de marca permanente para demostrar dominio del mercado, ya sea necesario para propósitos inmediatos o no. Debido a la debilidad y la corrupción de las instituciones policiales al nivel federal, estatal y municipal, el Ejército mexicano, así como la Armada fueron llamados a llenar esa brecha mediante el desarrollo de capacidades, obteniendo ganancias en algunas áreas operacionales, pero también con importantes errores en materia derechos humanos.

Cabrera-Correa propone cuestionar gran parte de la sabiduría convencional y las caracterizaciones de los Zetas, así como otras organizaciones criminales que operan en México. Esta experiencia es personal para ella; dado que varios integrantes de su familia estuvieron obligados por este grupo a huir de sus hogares desde el estado de Michoacán. Ella emplea una metodología mixta que incluye revisión de literatura secundaria, entrevistas de campo y el monitoreo de los medios sociales. Los puntos principales de su argumentación son que a) los Zetas ya no son una organización de narcotráfico y se comportan mucho más como una corporación transnacional; b) ha habido un proceso gradual de militarización y paramilitarización en regiones de México afectadas para responder a la amenaza de los Zetas y otros grupos similares; y c) México se encuentra en medio de un nuevo tipo de guerra civil a veces conocida como ‘nuevas guerras’ o ‘guerras hibridas’.

La autora ofrece una serie de elementos que demuestran que el tráfico ilícito de drogas es sólo uno de una serie de actividades ilícitas llevadas a cabo por los Zetas, representando una proporción cada vez menor de sus ganancias que ahora se ha trasladado a las ventas y desvío de hidrocarburos y minerales robados en el contexto del proceso privatización de la petrolera estatal, Pemex. Cuando Cabrera-Correa afirma que los Zetas actúan más como una corporación transnacional, se alude a la forma cómo el grupo se ha organizado en una red de negocios sin una gran huella de control centralizado y esto protege otras unidades de negocio cuando una sola unidad se encuentra en conflicto con la ley o es atacado por un rival. Mientras que la autora tiene claro que ella no está alegando una relación causal entre la privatización de Pemex y el crecimiento de empresas multinacionales petroleras y sus contratistas de seguridad, ella sí pone de relieve que estas zonas geográficas han sido de domino histórico de Los Zetas.

En otra sección de Zetas Inc la autora se centra en el surgimiento de organizaciones paramilitares y los comités de auto-defensa como respuesta de los intereses rurales y agrícolas a la extorsión, así como la violencia extrema ejercida por las Zetas. En esta sección, Cabrera-Correa rastrea el crecimiento y la evolución de las alianzas de estos grupos con fuerzas de seguridad y gobiernos locales, donde hace uso del método comparativo con la evolución del fenómeno de los paramilitares durante el periodo del conflicto armado en Colombia. Como en el caso de Colombia, a menudo estas agrupaciones de auto-defensa se financian a través de actividades ilícitas y, en algunos casos, se vuelven más nefastos que las organizaciones que fueron establecidas para enfrentar en el principio. Donde las comparaciones con Colombia tiene sus límites, está en la ausencia de una insurgencia izquierdista mexicana para combatir y la dificultad de la plena determinación de la complicidad del Estado en el proceso de paramilitarización, por ser México un gobierno federal con diversas fuerzas de seguridad organizadas a nivel nacional, estatal y municipal en contraste con Colombia donde las fuerzas armadas y policiales son entidades nacionales.

Tal vez el punto más controversial que Cabrera-Correa intenta hacer en el libro es sugerir que México ahora se encuentra en un nuevo tipo de guerra civil, incluyendo el dominio cibernético. En términos retóricos, esto tiene sentido. Varias regiones de México han experimentado intensos y espantosos niveles de violencia armada utilizando armas de guerra entre organizaciones criminales y las fuerzas de seguridad, así como entre sí mismos. Las víctimas son a menudo perseguidas por medio de las redes sociales. Sin embargo, no es claro que la situación en México cumpliría con la definición legal de la guerra no-internacional bajo el derecho internacional, tal como lo define el Comité Internacional de la Cruz Roja en términos de la organización de las partes involucradas (cadena de mando vertical, capacidad de reclutamiento, la planificación de capacidad militar y control territorial) y la intensidad de la violencia (seriedad y frecuencia de confrontaciones armadas, tropas y equipos, medidas gubernamentales y consecuencias humanitarias). Para ser claro, varios de estos factores están efectivamente presentes, pero es poco probable que crucen lo suficiente el umbral para ser categorizado como un conflicto armado no-internacional bajo el derecho internacional.

Los lectores del libro pueden tomar sus propias conclusiones sobre estos tres puntos, además de otros hechos narrados. Mientras que adopta una línea editorial crítica sobre la estrategia militarizada tomada por el gobierno mexicano contra los Zetas, Cabrera-Correa no expone una visión alternativa de políticas públicas para enfrentar los actores violentos operando en México.

A lo largo de gran parte del hemisferio occidental, existe un acalorado debate sobre la evolución del papel de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública, donde los esfuerzos policiales no son suficientes para neutralizar las amenazas existentes. La gran pregunta es si la policía se militariza o deberían otorgarse mayores poderes policiales a las fuerzas armadas o desarrollar un tipo de fuerza intermedia? Ese es un debate para otro día, o tal vez otro libro.

1Reseña por William H. Godnick, Ph.D., Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa, William J. Perry, National Defense University (Estados Unidos). Las opiniones expresadas en esta columna son las del autor y no representan las posiciones oficiales de la Universidad Nacional de Defensa, el Departamento de Defensa ni la del gobierno de los Estados Unidos.
2Los Zetas Inc: Criminal Corporations, Energy and Civil War in Mexico. Por: Guadalupe Cabrerra-Correa, University of Texas Press (2017), 379 pp. con notas, bibliografía e índice ($90.00), ISBN: 978-1-4773-1274-2.