¡Magallanes, Magallanes!, una visión geopolítica

Por: Dr. Carlos Méndez Notari

 

            En un lejano 24 de octubre de 1842, el general Bernardo O’higgins, habría pregonado desde su lecho de muerte de la calle del Jirón de la Unión 554 en Lima, solo dos palabras : ¡Magallanes, Magallanes!.

            Lo anterior nos retrae al pasado y nos permite rememorar este próximo 22 de septiembre, 170 años de la toma de posesión del Estrecho de Magallanes. En efecto la historiografía chilena recuerda que esa misma tarde, arribaba en las aguas de Magallanes, la frágil goleta “Ancud”, al mando del capitán Juan Williams, con 22 tripulantes y unos cuantos animales para la alimentación de la dotación.

            El viaje de la citada goleta duró cinco meses, soportando complejas dificultades, sorteando los extensos y peligrosos obstáculos, como los golfos del Corcovado y Penas; atravesándolos sin contratiempo y arribando al Estrecho al atardecer del 21 de septiembre de 1843.

            Lo insólito de este episodio, es que justo a la mañana siguiente, con el cansancio a cuestas y las complejas condiciones de asentamiento, observaron al Este del Estrecho, un imponente bergantín de bandera francesa, a lo cual Williams, ordena izar el pabellón chileno a un improvisado mástil en medio del campamento, seguidamente les conmina a que se retiren, dado que esas tierras ya estaban ocupadas por los marineros chilenos y por ende, eran de soberanía chilena. La demanda indicada por Williams al capitán Maissin, comandante de la embarcación francesa  “Phaeton”, le obliga a estos   continuar viaje en dirección al Pacifico, recalando algunos días más tarde en Talcahuano, con el fin de cargar carbón de piedra y proseguir viaje a Europa.

            Al revisar este acontecimiento, entendemos lo grande que fue el prócer de la independencia chilena en su visión geopolítica, él siempre propició la tesis de que si Chile lograba tomar posesión soberana del Estrecho de Magallanes y con ello, acceder a los dos océanos, a partir de ese momento Chile pasaría a transformarse en una potencia, posibilitando con ello el futuro acercamiento a los principales centros de civilización y comercio mundial. Con lo anterior, podemos darnos cuenta lo trascendental que pudo significar en este episodio, la reunión en Montalbán entre O’higgins y Bulnes luego de la batalla de Yungay;  en la citada entrevista O’higgins habría insistido en la urgencia por  tomar posesión del Estrecho, calando tan hondamente en Bulnes, que en tanto fue elegido Presidente de la República, una de las primeras iniciativas, fue cumplir con la promesa que había ofrecido a O´Higgins, es decir,  tomar posesión en Magallanes.

            Para realizar esta desafiante empresa, el general Bulnes le encarga la construcción de una embarcación al intendente de Chiloé Domingo Espiñeira y en ella enviar una unidad para que en nombre del Gobierno de Chile tomara posesión de citado estrecho. La urgencia de O’higgins en este asunto, se cree que habría surgido, al enterarse del interés francés por esta vía transoceánica, de lo que no se podía dudar, dado que algunos años antes el conde Louis Antoine de Bougainville se estableció en Port Louis en la isla Soledad y tomando posesión en 1764 a nombre del Rey de Francia. Dos años más tarde España presenta una protesta formal, obligándoles a abandonarlas y ser  reconocidas jurídicamente bajo la soberanía española.

            Lo expresado deja en evidencia el interés francés por estas latitudes, de manera que don Bernardo O’higgins estimó que se debía actuar con rapidez y así asegurar el Estrecho de Magallanes para la soberanía chilena, logrando con ello, incentivar a Bulnes por la urgente necesidad de asegurar un punto de gran valor geopolítico en el Sur Austral de Chile, tardando menos de un año en hacer realidad dicha empresa, sin embargo lo más substancial de esto, es que por un día, se impidió que el Estrecho estuviera bajo la soberanía de Francia.