México y la Seguridad Integral como imperativo de los tiempos actuales

Por. Profesor Alejandro Salas Maturana

            México actualmente está sumido en uno de los conflictos más violentos de la historia contemporánea, cuya característica más relevante es su complejidad, dadas las distintas variables y dimensiones presentes en él.  Los más de 65.000 muertos estimados oficialmente desde el año 2006 hasta diciembre del 2012 y, el 80% de su territorio afectado por la presencia de los carteles de la droga lo confirman, dando cuenta a su vez, de problemas  más profundos que el Estado y la sociedad mexicana se esfuerzan por enfrentar, a través de la aplicación de políticas y estrategias que a la fecha parecen no ser suficientemente efectivas.

            Existe consenso nacional respecto de la necesidad de que México sea un país donde haya paz y, a la vez, sea también más justo, equitativo y seguro, lo que plantea la necesidad de observar el contexto de manera integral, evitando un reduccionismo centrado en lo delincuencial, porque impide observar la verdadera dimensión de una situación que genera riesgos que podrían resultar en un México sumido en la anarquía y, que en una situación extrema, puede poner en duda su viabilidad como Estado.

            Precisamente entonces, en el caso mexicano cobra sentido el pensamiento de Barry Buzan, quién junto Ole Wæver y Jaap de Wilde[1], asumen la necesidad de analizar los fenómenos de seguridad desde una perspectiva multidimensional, que inevitablemente conduce hacia una visión integral de la seguridad. Ello, porque al observar el conflicto mexicano, queda en evidencia que interactúan variables políticas, económicas, sociales y militares, cuyo resultado conduce a la inevitable aplicación de medidas políticas excepcionales, como la intervención directa de las fuerzas armadas en el conflicto, dado un contexto en que la policía no posee las capacidades y competencias para enfrentar a los grupos y carteles del crimen organizado que amenazan al país.

            En este sentido y, bajo la perspectiva de la Teoría de los Complejos de Seguridad formulada en su libro “People, States and Fear”[2], México se constituye en una unidad que es parte de un subsistema en el hemisferio latinoamericano, donde están presentes otras unidades como Colombia, Brasil, Perú y Bolivia quienes enfrentan también al fenómeno de la droga con distinta intensidad, pero cuyas causas profundas son comunes.[3]

            Más allá de las particularidades de cada país, que a su vez originan estrategias y políticas públicas acordes a su realidad, es posible observar con claridad la transnacionalización del fenómeno de la droga y del crimen organizado, lo que sugiere la importancia de comprender que, el éxito de todos requiere cooperación mutua para provocar una sinergia que contribuya a controlar y finalmente derrotar dichos flagelos.

            Parece obvio entonces, que es necesario abordar el tema de la seguridad con una visión integral, teniendo especial cuidado evitar la separación artificial de los problemas. Ello implica que las dimensiones presentes se entremezclan e interactúan, dibujando un cuadro donde la realidad impide señalar los límites de cada una, lo que sin duda complejiza su estudio y el diseño de soluciones viables, que debiesen ser efectivas en su aplicación práctica.

            El ámbito académico mexicano está demostrando que comprende esta problemática y, está haciendo esfuerzos en la dirección correcta para que, a través del debate abierto y autocrítico, se comprenda cabalmente la profundidad y alcance de los problemas de seguridad que actualmente tiene, con el fin de comenzar a resolverlos integralmente.

            En ese contexto, el Seminario “La Seguridad Nacional Integral de México: diagnósticos y propuestas” realizado en agosto de 2013 en el Centro  de Estudios Superiores Navales (CESNAV), fue un interesante espacio de reflexión, respecto de problemas que afectan a dicha nación y a toda Latinoamérica. En dicho encuentro se otorgó especial importancia a los temas vinculados a la guerra que el Estado mexicano libra con las organizaciones criminales que actúan es dicho país, pero también trató de manera preferente aspectos relacionados con la defensa como parte de la seguridad integral y, la necesidad entendimiento y cooperación hemisférica, tras el objetivo de enfrentar potenciales retos y explotar oportunidades que permitan avanzar a Latinoamérica hacia el logro de convertirse en un bloque con mayor peso dentro de la comunidad internacional.

            En este sentido, son destacables algunos aspectos que también debiesen ser motivo de reflexión en Chile, porque más allá de las diferencias específicas entre nuestros países, existen problemas similares que requieren análisis donde las visones y experiencias de otros países siempre son valiosas.

            El primer aspecto señalado es la conceptualización de “Seguridad Integral”, concepto condicionante y complejo, que implica la interdependencia internacional de los países y, la existencia de procesos de transformación continua y vertiginosa en todas las dimensiones, donde existen amenazas, riesgos y retos que los países no pueden enfrentar solos, por lo que es necesario implementar estrategias comunes y diseñar políticas públicas que enfrenten los problemas de manera global.

            También es interesante puntualizar que no puede estar ausente la existencia de una cultura que entienda la seguridad como un continuo, cuya vinculación con el desarrollo es inseparable, donde el acento debe finalmente estar en la población, porque el beneficiario último de la seguridad es la persona, la que no es posible si no existen niveles de desarrollo adecuados y sustentables en el tiempo. Por ello, la mayor actividad económica y productividad, lleva a niveles de desarrollo social, que contribuye a la estabilidad y Seguridad Nacional.

            Otro aspecto tratado en dicho evento que invita a la reflexión, son los “Fenómenos Transnacionales” actuales vinculados a la seguridad, respecto de los cuales surge la interrogante de si se trata de nuevos fenómenos o son transformaciones de los ya existentes.

            No obstante, lo que la realidad pone de manifiesto es que los actuales fenómenos vinculados a la seguridad interactúan, se interconectan y se interactivan en un ambiente globalizado que coadyuva a que ello ocurra, provocando a su vez la transferencia de efecto en los ámbitos sociales, políticos y económicos, cuyas consecuencias involucran dimensiones militares-policiales y jurídicas.

            Lo anterior se produce en un contexto de sociedades en constante evolución, donde se generan expresiones fenomenológicas que no se comprenden porque nunca se han experimentado, permitiendo que se desarrollen sin que se apliquen acciones que los neutralicen, hasta que toman forma de amenaza, gestando retos difíciles de enfrentar.

            Una característica relevante de los fenómenos transnacionales vinculados a la seguridad es que son permeables, porque no tienen fronteras definidas y se reubican permanentemente, produciendo a su vez vacíos cognitivos complejos, porque no hay capacidad  para entender todo lo que ocurre en torno a ellos, lo cual nos lleva a una segunda característica que es la permisividad, porque como consecuencia de dicho vacío se posibilita su desarrollo.

            También estos fenómenos son asimétricos, tanto en su expresión como en sus efectos en la sociedad, son aditivos porque se suman a otros y, reactivos porque un fenómeno genera otro. Entonces para entenderlos y enfrentarlos se requiere una visión integral, concientes de que en los tiempos actuales el cambio es continuo, obligando a adaptarse a situaciones en permanente evolución. Así entonces, las condicionantes esenciales para el desarrollo de los fenómenos transnacionales vinculados a la seguridad están en la permisividad del sistema y en las vulnerabilidades del objeto de seguridad afectado.

            La observación crítica de los acontecimientos mundiales que cada día conocemos en los medios de comunicación, nos confirma que nos hallamos en un ambiente internacional con las características que poseen los fenómenos transnacionales de seguridad. Ello nos ayuda a tomar conciencia de los efectos que en Chile se manifiestan, en un contexto que nos plantea la necesidad de analizarlos integralmente, no solo para comprender su profundidad y alcance. También para pensar de manera innovadora respecto de las soluciones posibles, para contribuir desde nuestros particulares ámbitos de acción a que ellas se apliquen de manera efectiva tras el propósito de vivir en un ambiente seguro que garantice el desarrollo y bienestar de nuestro país.



[1]  BUZAN, Barry. WEAVER, Ole. DE WILDE, Jaap. (1998) “Security. A New Framework for Analysis”. Lynne Rienner Publishers, Inc. UK.

[2]  BUZAN, Barry. (1983) “Peoples, States and Fear”. Wheatsheaf Books Ltd. UK.

[3]  Problemas de pobreza, inequidad, falta de oportunidades y exclusión social.