Quarenta anos após a Revolução dos Cravos

Por: Dr.© Andrés de Castro García[1]

 

A las 0:20 horas del 25 de abril de 1974 la Rádio Renascença emitía la canción Grândola, Vila Morena del autor portugués José Alfonso, como señal que daba inicio a la segunda fase del plan para derrocar al Gobierno del Primer Ministro Marcelo Caetano correspondiendo al inicio de las operaciones militares del autodenominado Movimento das Forças Armadas (MFA) liderado por oficiales de empleos medios, capitanes en su mayoría, que rompieron la cadena de mando y se aseguraron la lealtad de sus subordinados.

Esa insubordinación militar fue efecto directo del rechazo de la mayoría de la población portuguesa hacia la arcaica estructura y consecuencias del Estado Novo ideado por António de Oliveira Salazar, Licenciado en Derecho por la Universidad de Coimbra, cuyo dictatorial ejercicio del poder concluyó en 1968 sustituyéndole el ya mencionado Marcelo Caetano.

Durante ambos mandatos, Portugal asiste impotente a la desmembración en dos ámbitos, en primer lugar el relativo a la pérdida progresiva de sus territorios en África y el consiguiente dolor generado por las cruentas guerras cuyo propósito fue el de tratar de mantener las colonias, lo cual se hizo con la desaprobación de la mayoría de la población civil que no estaba dispuesta a arriesgar la vida de jóvenes militares de reemplazo para salvaguardar el dominio sobre tan lejanos territorios.

La demostración empírica de esta última afirmación se encuentra en el éxito de la insubordinación de los militares, entre los que se encontraba la archiconocida columna de carros procedente de la histórica Santarém y comandada por el capitán Salgueiro Maia, con destino a Lisboa.

Quizás la historia del capitán Maia haya sido una de las que más reconocimiento ha recibido fruto del gran respeto generado hacia la figura de un hombre que contribuyó a cambiar decisivamente el destino de su país y cuya humildad le llevó a especificar en su testamento que deseaba campa rasa e sem honras de Estado es decir, el más modesto de los enterramientos y sin honras de Estado, lo cual nos recuerda el origen del término latino humilitas –humildad-cuyo origen etimológico reside en la palabra humus -tierra- y es por lo tanto esa destacable capacidad del ser humano para permanecer cercano a la tierra, siendo consciente de su verdadera identidad.

El desarrollo histórico-cultural de ambos conceptos tiene, por tanto, dos claras vertientes: una proveniente del Mundo Clásico y la otra de la tradición judeo-cristiana que considera la soberbia como una actitud indeseable. Fueron los griegos los que desarrollaron el concepto de ὕβρις[2] –hýbris– reflejando lo pernicioso de sentirse más que los Dioses y cuya evolución natural lleva a los cristianos a incluir la soberbia –superbia- entre los siete pecados capitales.

Siglos más tarde, un militar y poeta español, Calderón de la Barca, refleja el verdadero valor que le otorgan las dos naciones ibéricas a la virtud de la humildad y en su oda al soldado español de los Tercios nos transmite lo siguiente:

Y así, de modestia llenos,

a los más viejos verás

tratando de serlo más

y de aparentarlo menos.

 

Durante la mañana de hoy, la Assembleia da República se reunió en Lisboa, como marca el protocolo, para festejar el cuarenta aniversario de una intervención militar que, sin derramamiento de sangre, aseguró el destino democrático de Portugal permitiéndole su ingreso, doce años más tarde, en la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) como miembro de pleno derecho.

Es sin duda esa característica, la forma pacífica en la que se llevó a cabo, la más destacable y que más atención ha merecido conduciendo a su país hacia la modernización democrática y el alineamiento con los valores europeos.

A lo anterior se une el fuerte simbolismo del acto de una florista, Celeste Caeiro, que fue la primera en poner un clavel en el fusil de un soldado lo cual se extendió a más fusiles y más claveles dando nombre al proceso: Revolución de los Claveles y siendo especialmente significativo en cuando a su carácter pacífico, test proyectivo de la personalidad portuguesa y de su avanzada capacidad para gestionar conflictos de manera acorde a esa.

Tras una brevísimo periodo, el 16 de mayo de 1974 toma posesión el Primer Gobierno Provisorio, presidido por el jurista Adelino da Palma Carlos y que cuenta en la cartera de Négocios Estrangeiros con Mario Soares, llamado a jugar un papel central en los años consiguientes.

El 2 de abril de 1976  Portugal vuelve a sorprender al mundo con la adopción de una moderna Constitución democrática, fruto de una Asamblea Constituyente, entrando en vigor el 25 de abril, segundo aniversario de la Revolución de los Claveles y aún vigente.

Diez años más tarde, en 1986, es bienvenida junto al Reino de España en la Comunidad Económica Europa (CEE) evidenciándose aún más el cambio de rumbo comenzado aquel 25 de abril de 1974 y permitiéndole integrarse plenamente en su contexto regional junto a su único vecino con el que las relaciones prometen ser aún más cercanas.

Trece años después, en 1999, Portugal se adhiere a la Zona Euro evidenciándose así el nivel de modernización del país fruto de la integración monetaria la cual contribuyó a reducir aún más barreras interiores posicionándose la moneda común (EUR) como el gran referente mundial junto al dólar (USD).

En 2007 preside por tercera vez el Consejo Europeo lo cual coincide con la firma del Tratado de Lisboa que supone un punto de inflexión en el destino de una Europa que, frente a sus avances, sigue en construcción.

Esa etapa de bonanza económica y optimismo político llegó a su fin en el año 2008 con el estallido de la crisis económica que afectó enormemente a Estados Unidos (EEUU) y Europa y que sumió a Portugal en una crisis económica, política y social sin precedentes que se mantiene hasta nuestros días y que ha causado consecuencias personales inaceptables empeorado por la adopción de decisiones económica ajenas a la bondad natural de los portugueses.

Llegados a este punto, creo que es importante recordar lo que nos enseñaba José Saramago, premio Nobel de Literatura, acerca de que a derrota tem algo de positivo, nunca é definitiva. Pelo contrário a vitória tem algo de negativo, jamais é definitiva.

Sin duda la Historia le da la razón, veremos cómo Portugal logra volver a sorprender al mundo, como tantas veces lo ha hecho, demostrando, una vez más, ser un pequeño gran país.

 

 

[1]Investigador del Departamento de Investigación de la ANEPE

[2] Tan magistralmente descrito por la Profesora Amelia Rodríguez Sánchez-Bordona