Recordando la Operación San Lorenzo un Rescate “A la Chilena”

Por: Prof: Ariel Álvarez Rubio, Subdirector Académico ANEPE

Introducción

El pasado 5 de agosto se cumplieron dos años del derrumbe producido en la mina San José, y que dejó atrapados a 33 mineros chilenos a más de700 metrosde profundidad. Luego de 69 días de angustia, nuestros compatriotas fueron rescatados con vida, lo cual pudo ser observado gracias a una transmisión televisiva que se convirtió en un hito mundial de las comunicaciones. Gracias a la televisión, no tan sólo en Chile si no que en el mundo entero se pudo festejar el exitoso rescate de los mineros atrapados bajo el desierto de Atacama.

El plazo de 48 horas para sacar a los mineros se redujo a menos de 24 horas, gracias a la habilidad de los rescatistas, lo que pudo ser demostrado, entre otros aspectos, por el tiempo empleado para el ascenso de los rescatados, el cual disminuyó de 16 minutos para el primer ascenso a tan solo 9 minutos para el último ascenso.

Sin embargo, no todo el mérito de este rescate perfecto puede ser atribuido a los 6 rescatistas que tuvieron la misión de descender a las profundidades de la mina San José. En realidad, el éxito se pudo lograr mediante una operación denominada “Operación San Lorenzo”[1], en la cual trabajaron numerosas personas pertenecientes al gobierno, a empresas mineras, a contratistas de la gran minería y a diversas organizaciones de rescate, situación que tuvo una gran cobertura mediática.

Por ejemplo, es en este contexto que Francesc Pujols[2] señaló que “el impacto mediático del rescate de los 33 mineros de la mina San José de Copiapó, superó al del terremoto de magnitud 8,8 ocurrido en Chile durante el presente año”[3], llegando incluso a considerar que este rescate sería “el evento reciente en la historia de Chile con mayor repercusión mundial”[4].

En un sentido similar el Washington Post, destacó en su oportunidad que “el rescate de los mineros de Chile después de 69 días fue una historia apasionante en muchos de sus aspectos, desde el drama de los hombres atrapados bajo tierra a la ansiedad de sus familias a la espera de la operación de rescate precaria pero exitosa en última instancia”[5]. Este mismo medio agregó que “Chile abrazado al libre mercado y al libre comercio, ha crecido dos veces más rápido en las últimas dos décadas y se ha convertido en una nación más rica y más competitiva en los mercados mundiales”[6]. Por otra parte, en el mismo artículo se expresó que “gracias a la apertura de Chile al mundo y a la aceptación de la iniciativa empresarial, fue capaz de implementar efectivamente las tecnologías de vanguardia”[7]

Dentro de las tecnologías de vanguardia utilizadas, se argumentó que gran parte del éxito del rescate se debía entre otros aspectos a la existencia de teléfonos móviles especiales traídos desde Corea, al cable flexible de fibra óptica obtenido en Alemania y a la construcción de una novedosa cápsula de rescate. Como otro hecho importante, también se resaltó que una empresa minera privada con inversores japoneses y británicos fueron capaces de gestionar el empleo de equipos de perforación de fabricación estadounidense y brocas que lograron penetrar a través de la roca en un tiempo récord.

El rescate de los mineros fue cubierto por más de 750 periodistas que viajaron al desierto de Atacama desde prácticamente todo el mundo, para observar estupefactos como luego de 69 días, los 33 hombres atrapados bajo tierra, pudieron salir hacia la superficie, uno por uno, en un rescate que ha sido celebrado en todo el mundo.

El mismo Washington Post resaltó que “cientos de millones de televidentes en todo el mundo vieron como una cámara subterránea captó las imágenes de cada minero al entrar en la cápsula para el viaje que les permitiría continuar viviendo”[8].

Ahora bien, habiendo transcurrido dos años desde el citado rescate, es necesario reconocer que el esfuerzo del mismo fue planificado en forma ejemplar por un equipo de ingenieros chilenos, los cuales entre otras cosas diseñaron una cápsula de rescate construida con el apoyo de nuestra industria nacional; incluso se pudo contar con el inigualable apoyo de un técnico estadounidense, experto en perforaciones quién se encontraba laborando junto al ejército norteamericano en Afganistán.

Lo cierto es que Chile ha ganado mucho a través del rescate minero, y en este sentido el PhD John Cobin[9], ha señalado que “según los peritos de Wall Street, el valor de la publicidad otorgada por todos los medios se estima que llegó a los USD $ 2 mil millones; esta cifra indicaría un muy buen rendimiento si se comparan con los USD $ 20 millones invertidos en el rescate y ahora Chile puede cosechar los beneficios”[10]; por otra parte, y según este mismo académico de la Universidad Andrés Bello, “el pronóstico actual para el producto interno bruto es que crecería entre 5 % a 6,5 % anual hasta 2013, y que una gran parte del crecimiento se plantará en un fuerte aumento en inversión, que podría llegar al 30 % del PIB en 2011”[11].

Se podría suponer que a causa de la fama recibida por nuestros mineros, Chile se ha transformado en un destacado blanco de oportunidad para los inversionistas mundiales. Sin embargo, es necesario aclarar que desde antes de los sucesos relacionados con el rescate, Chile era ya un país portador de una buena fama derivado ello de su bajo índice de corrupción, de su fuerte compromiso por mantener los derechos de propiedad, de su relativa riqueza con un estándar de vida de Primer Mundo y de sus exportaciones (las que son altamente deseadas en diferentes lugares del mundo).

En realidad, según mi opinión lo nuevo que Chile presentó ante el mundo, fue una imagen de liderazgo en la organización estatal que le permitió enfrentar una grave situación de crisis, lo cual se vio optimizado gracias a la labor destacable y efectiva tanto de los afectados por la tragedia como de los encargados de lograr una solución exitosa.

Es en este aspecto, donde considero pertinente destacar lo que señala Francisco Aracena[12], en el sentido de que “fuimos capaces de realizar una obra de ingeniería de rescate tan bien planificada, que se obtuvo un resultado que no solo demostró a los chilenos sino que al mundo entero el alto grado de profesionalismo de la ingeniería nacional, la cual en este rescate fue liderada a la perfección por André Sougarret”[13].        

Un debate interesante, bajo mi punto de vista se refiere a tratar de comprobar la incidencia que tuvo el liderazgo estatal en la resolución del problema; es decir, tratar de identificar si el liderazgo presente en los distintos niveles de decisión puede ser considerado como una especie de “receta mágica” que permitió lograr el éxito en la tarea emprendida y si ello puede ser asociado con alguna teoría de liderazgo determinada.

Es en este aspecto donde creo más interesante enfocar el presente artículo, sobre todo cuando gran parte del éxito logrado hace dos años atrás, tiene su explicación en el comprometimiento y accionar de todo un gobierno y de su presidente en particular.

El liderazgo presente en la operación de rescate

Derivado de los retos y riesgos que se imponen a los individuos, a las organizaciones y a los Estados, surge la necesidad de encontrar nuevas formas de manejo de dichos desafíos; esto adquiere mayor importancia, cuando se trata de problemas relacionados con situaciones de emergencia, crisis o situaciones límites que ponen en riesgo la integridad física de las personas.

Para plantarse adecuadamente ante escenarios tan complejos como el rescate de 33 mineros desde profundidades cercanas a los700 metros, se requería contar con equipos de trabajo capaces de alcanzar una solución adecuada en el menor tiempo posible, y ello sólo se podía lograr contando con los líderes más adecuados a las circunstancias y a los desafíos que debían ser enfrentados.

La posibilidad de lograr éxito en una tarea tan compleja y difícil como la impuesta ala Operación San Lorenzo, implicaba contar con personas altamente motivadas para entregarse a su misión y capaces de hacer mucho más que aquello que se esperaba originalmente de ellos; lo anterior obligaba, por lo tanto, a ejercer un liderazgo destinado a lograr ese efecto en las personas integrantes de los diferentes equipos responsables del rescate.

Lo anterior, se enmarca en lo que se denomina “Teoría de liderazgo transformacional de Bernard Bass”[14], la cual utiliza como variables dependientes las respuestas emocionales de las personas ante el trabajo asignado. Esta teoría relaciona el estímulo y la autoestima de los seguidores con la confianza y la seguridad emanada de los líderes. Se resalta la importancia de los valores de los seguidores y la motivación de estos, para desempeñarse sobre y más allá del deber.

Este tipo de liderazgo, exige que los líderes sean capaces de articular su misión, creando y manteniendo una imagen positiva en las mentes de sus seguidores, estableciendo expectativas desafiantes para éstos, mostrando confianza y respeto por ellos y comportándose de un modo que se refuerce constantemente la misión y la importancia de la misión.

En la teoría, el liderazgo transformacional logra sus excepcionales efectos sobre los subordinados cambiando las bases motivacionales sobre las cuales operan y por lo tanto se requiere que el “líder transformacional” logre el éxito cuando es capaz de cambiar la base motivacional del individuo desde una motivación “regular” hasta llevarla al “compromiso”. En este contexto, se puede argumentar que los líderes transformacionales “elevan los deseos de logros y auto desarrollo de sus seguidores, al mismo tiempo que promueven el desarrollo de grupos y de  organizaciones.

Cuando se habla de liderazgo transformacional, estamos ante a un tipo de liderazgo que se caracteriza por lo que Bass denomina las “4-i”, en referencia a los cuatro componentes básicos del liderazgo transformacional: influencia idealizada, consideración idealizada, estimulación intelectual y liderazgo inspiracional.

Ahora bien, según mi punto de vista, el liderazgo ejercido durante la Operación San Lorenzo se puede asociar  plenamente con la teoría de liderazgo transformacional, lo cual trataré de demostrar mediante algunos ejemplos.

En relación a la influencia idealizada, se puede señalar que este corresponde al tipo de liderazgo ejercido por el Ministro de Minería Laurence Golborne, quién durante toda la operación se mantuvo fuertemente unido al sentido final de la misión (ubicar y rescatar a los mineros con vida); adicionalmente, este líder supo también ganarse con creces el respeto y la confianza de sus seguidores, adquiriendo y manteniendo una identificación individual muy fuerte, logrando con ello el esfuerzo extra que requería de sus seguidores para lograr un nivel óptimo de desempeño.

Respecto a la estimulación intelectual, ella puede ser identificada en la actitud del presidente Sebastián Piñera, quién se preocupó personalmente por fomentar la necesidad de lograr en un grupo de personas intelectualmente capaces, una mirada innovadora para logar así lograr solucionar un problema nunca antes enfrentado en Chile; de esta forma, pudimos observar la figura del primer mandatario aplicando todas sus capacidades y atribuciones para lograr la participación de todo tipo de expertos (nacionales y extranjeros), para así cumplir una misión superior (ubicar y rescatar a los mineros con vida).

Adicionalmente, durante toda la operación de rescate, el presidente Piñera se comportó también como un líder carismático a los ojos de sus seguidores, constituyendo una verdadera fuente de inspiración para ellos y ejerciendo por lo tanto una influencia idealizada en sus seguidores, lo cual indudablemente se tradujo en un aumento de la confianza de los seguidores con su líder en esta operación.

En cuanto a la consideración individualizada, se puede identificar este componente básico del liderazgo transformacional en la figura del Gerente de Minas de El Teniente, el ingeniero André Sougarret, quién tuvo la tarea de liderar directamente el equipo de profesionales y técnicos responsables del rescate; en este sentido, Sougarret supo diagnosticar las necesidades y capacidades del equipo bajo su dirección, con lo cual maximizó su desempeño. En todas sus acciones supo delegar, aconsejar y proveer la necesaria retroalimentación que requería el trabajo coordinado del equipo de rescate.

Finalmente, como ejemplo de liderazgo inspiracional, se puede destacar la labor de cada uno de los 6 rescatistas que tuvieron que descender a las profundidades de la mina y entregar ánimo, aumentar el optimismo y entusiasmar a los 33 mineros atrapados; estos profesionales debieron lidiar con situaciones de alta ansiedad en una situación de crisis total y lograron que cada uno de los mineros pudiesen ascender sanos y salvos a la superficie.

Otro ejemplo similar, se puede asociar con las propias víctimas de esta tragedia, quienes al interior de la mina, durante los primeros 17 días que debieron permanecer incomunicados, tuvieron entre ellos a personas que viviendo la misma tragedia, tuvieron que sobreponerse y tratar de transmitir la esperanza y el ánimo al resto, para así no caer en una aún más profunda depresión colectiva.

Conclusión

En su primer discurso tras el exitoso rescate de los 33 mineros que se mantuvieron más dos meses al interior de la mina San José, el presidente Sebastián Piñera elogió la grandeza y fortaleza de los mineros chilenos, atrapados en un infierno del que lograron sobrevivir, así como a todo el equipo de rescate, especialmente al ingeniero André Sougarret.

El presidente Piñera en dicha oportunidad enfatizó que “lo hicimos a la chilena y lo hicimos bien”[15]; pero, me parce oportuno agregar que un aspecto fundamental para lograr ese éxito “a la chilena”, se encuentra radicado en la excelencia demostrada por cada uno de los líderes responsables de llevar a cabo la misión de ubicar y rescatar a los 33 mineros sanos y salvos.

Con esta operación de rescate, los líderes estatales demostraron la ventaja que reviste poder ejercer una influencia idealizada, en donde se imita el comportamiento del líder, demostrando éste autoconfianza, autoestima y responsabilidad. Así, las personas confían plenamente en él y se produce una consecuente atracción emocional hacia su persona.

Por otra parte, también pudimos apreciar la motivación inspiracional que supieron transmitir hacia los equipos de trabajo. Con ello, los líderes supieron inspirar, dando sentido a la acción y al trabajo. Pudieron elevar el nivel emocional de las personas que estaban juntos a ellos, engrandeciendo las expectativas de éxito a través de las emociones.

Adicionalmente, los líderes estatales utilizaron la consideración individualizada, prestando atención a las personas como seres singulares y únicos que son. De esta forma, los líderes lograron hacer amplio uso de su empatía con las personas, para así obtener una escucha activa y el interés de las personas necesarias para poder desarrollar esta faceta.

Por otra parte, estos líderes pudieron hacer uso de la necesaria estimulación intelectual, orientada a la razón de sus trabajadores para así lograr su desarrollo; con ello, se logró que tuviesen una visión diferente de las cosas, reexaminando las suposiciones y premisas existentes, para de esta forma dar un punto de partida a la necesaria creatividad e innovación requerida para solucionar la crisis.

Finalmente, y a modo de conclusión, creo pertinente destacar que la Operación San Lorenzo, es una demostración real de que Chile posee un liderazgo estatal capaz de solucionar problemas derivados de escenarios de alta complejidad y de situaciones límites, y ello aparte de constituir un motivo de legítimo orgullo para todos los chilenos, ha contribuido a aumentar la imagen de un gobierno serio y responsable con sus ciudadanos.

 


[1] La Operación San Lorenzo reúne todas las acciones y actividades destinadas al rescate de los 33 mineros atrapados al interior de la mina san José. Dentro de sus eventos más importantes se encuentra el sondaje, las perforaciones, la inserción de rescatistas y el rescate de los mineros. Recibe su nombre del patrono de la minería en Chile.

[2] Francesc Pujols es un profesor de economía de la Universidad de Navarra, que destaca por sus estudios de impacto mediático en los cuales utiliza una metodología de análisis del Centro de Medios, Reputación e Intangibles (MRI) de dicho Institución.

[3] Diario El Mercurio; “Impacto mediático del rescate minero superó al del terremoto”, Santiago, Chile, edición del 19 de Octubre de 2010, página C4.

[4] Ibídem.

[5] Diario Washington Post; “Chile mine rescue”, Washington D.C., U.S.A., 13 de Octubre de 2010.

[6] Ibídem.

[7] Ibídem.

[8] Ibídem.

[9] El PhD John Cobin es académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello.

[10] Cobin, John; “Rescate y alza del PIB”, Diario El Mercurio (Cuerpo A “Opinión”, “Cartas”, Santiago, Chile, 19 de Octubre de 2010.

[11] Ibídem.

[12] Francisco Aracena es el Gerente General de la Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería (AIC).

[13] Aracena, Francisco; “”Lecciones de buena ingeniería”, Diario El Mercurio (Cuerpo A “Opinión”, “Cartas”, Santiago, Chile, 19 de Octubre de 2010.

[14] Bass, Bernard; “From transactional to transformational Leadership: learning it share the vision”, en Organizational Dynamics, 18 (3), 1990, pp. 19-36.

[15] Cfr. “Chile conmueve al mundo” en www.hechosdehoy.com (última actualización 14 octubre 2010).