República del Congo, una transición fallida y una comunidad internacional que renuncia

Por: Dr. Jaime Abedrapo Rojas/ Subdirector de la ANEPE

El 28 de noviembre de 2011 fueron las elecciones presidenciales en la República Democrática del Congo (RDC) en un contexto de violencia en Costa de Marfil y la lucha por la independencia de Sudán del Sur, y hasta hoy la situación no ha variado significativamente, por lo que la región está convulsionada y pudiera traer a las provincias congoleñas orientales (Kivu Norte y Kivu Sur) situaciones dramáticas. Debemos recordar que La RDC ha sido llamada “la capital mundial de las violaciones”, ya que dichos niveles han llegado a significar que cuatro mujeres sean violadas cada cinco minutos (American Journal of Public Health). Unas 400.000 violaciones al año. Este drama muchas veces, y sobre todo en nuestras latitudes, es desconocido básicamente porque no se percibe como una amenaza a la estabilidad mundial. No obstante, África está siendo puesta en el radar de varios países que ven en ella posibilidades de intercambio y acceso a recursos naturales, sobre todo ante el despertar de algunos países que registran años de crecimiento económico y una cierta estabilidad política, sin embargo ello en un continente que dicta mucho de superar problemáticas políticas como la observamos en la República del Congo.

A pesar de haber sido reelecto Joseph Kabila (y su Partido del Pueblo para la Reconstrucción y la Democracia – PPRD), recordando que su primer triunfo fue en las de 2006 en las primeras elecciones democráticas en la historia de RDC, la estabilidad es precaria. Es más, el acto eleccionario ha sido cuestionado por la oposición señalando que fue “opaco y tendencioso”, reclamación que se presenta hasta hoy en la escena política, lo que ha sido esgrimido como argumento para continuar fomentando las acciones violentas, en especial en la capital Kinshasa, poniendo en riesgo cualquier esbozo de estabilidad institucional que se ha conseguido desde entonces.

El período entre 1998 y 2003 fue el más cruento, pero existen síntomas que nos permiten proyectar una reedición de este, sobre todo por la radicalidad de los grupos armadas que buscan controlar los recursos naturales, atacando a la población que los explota.

En consecuencia el país sufre hace más de una década una guerra encubierta que lo desestabiliza, desacreditando el modelo de transición. Ello ha sido sinónimo de un desánimo de la ciudadanía y una muy baja esperanza en la democracia, ya que en los hechos se vive bajo un sistema de violencia sistemática, cuestión que banalizado o “normalizado” los vejámenes contra la población.

La situación de descontrol se ha agravado desde que la administración no cuenta con recursos para el pago de las policías y la corrupción es un fenómeno enquistado en el aparato público.

TENDENCIA

Datos:

Esperanza de Vida 47,6
Índice de Desarrollo Humano 0, 389
Infectados con Sida 3,2 (millones)
Población sin agua potable 54%
Médicos por cada 100.000 hab. 10
Mortalidad menores de 5 años (1/1000) 250 menores

La República Democrática del Congo cuenta con un PIB aprox. de $ 300, no existiendo proporción o relación con su capacidad puesto que cuenta con Petróleo crudo, cemento, aserraderos, plomo, cinc, uranio, cobre, fosfato, gas natural y gran capacidad hidroeléctrica. Sin embargo, la tendencia señala que los jóvenes están desmovilizados, ya que sólo conocen la guerrilla y siguen replicando lo que han aprendido hacer: la guerra!. No cuentan con formación ni capacitación para realizar un trabajo, lo que plantea una primera gran interrogante: ¿entregarán las armas?.

CONTEXTO

Recordemos que desde la Dictadura de Mobutu (1965), con apoyo de EE.UU., se estableció un sistema político de un solo partido, base para la violación sistemática de los derechos humanos, represiones y corrupción extrema (Según AI, para 1984 Mobutu contó con cuatro mil millones de dólares en cuentas bancarias en Suiza). El orden de Mobutu tendió a desestabilizarse con el colapso de la Unión Soviética, ya que EE.UU. pudo prescindir del entonces Zaire. En ese contexto, en 1990 declaró la Tercera República, que sostenía el inicio de la democratización  pero que hasta hoy no se ha podido consolidar.

En los hechos, en la década de los noventa se registró una crisis de refugiados en los Grandes Lagos. En efecto, el genocidio ruandés fue la causa (guerra Ruanda y Burundi), lo que para 1997 significó la caída de Mobutu, sin embargo no fue el fin de las violaciones a los derechos humanos o el inicio de políticas de estabilización en la RDC. Esto nos invita a revisar los logros y función del Tribunal Ad Hoc para Ruanda.

Las disputas internas permitieron la intromisión de otros países en el conflicto (Zimbabwe, Angola, Namibia, Chad y Sudán) fueron partes de la Segunda Guerra del Congo (1998 – 1999). El interés de las potencias en la zona está estrechamente ligado al control de coltan, casiterita y diamante. Este proceso de luchas armadas sólo ha evidenciado las pugnas debido fundamentalmente a la herencia de la colonización y un sistema internacional que no cuenta con mecanismos ni voluntad idónea para estabilizar la región.

Fue presentado como un punto de inflexión en el proceso de desorden y descontrol en la RDC las primeras elecciones del 2006, no obstante en dicha ocasión no fue posible que la población entregue las armas y se dedique a labores que permitan el desarrollo. En perspectiva, se señala que es la carencia de un Estado de Derecho la causa última del problema político y social, pero como crear el consenso mínimo entre las tribus para conseguir las bases de una legitimidad institucional.

Claramente se ha requerido una cooperación internacional decidida a apoyar el fortalecimiento institucional de la RDC, cuestión que excede por mucho la ayuda humanitaria. En ese contexto que la RDC sea la segunda economía más pobre de África, se transforma en una situación que difícilmente se pueda resolver sin el apoyo del sistema internacional. No obstante, hoy África adquiere notoriedad por sus economías más dinámicas y emprendedoras, pero sin que se haga un examen a las realidades que siguen estancadas (empobrecidas) y viviendo un prolongada situación de descomposición societal, a lo que parece el sistema internacional ha renunciado en apoyar. ¿Aún quedará algo de eso que algún día denominamos sociedad internacional?.