Sistema de Investigación de la Defensa ¿Una obligación o una aspiración?

Por: GBA. Ludwig Gronemeyer Crestto

En una  “columna de opinión”, publicada por el sitio WEB de la ANEPE, en ese artículo su  autor se refería a:

“Llama la atención que cada vez que se pone un tema en la discusión pública relacionado muchas veces con temáticas consideradas nuevas, como por ejemplo la ciberseguridad, lo primero que uno descubre al profundizar en los estudios es que el problema en alguna medida ya se ha planteado, o incluso analizado”.

Este comentario, recurrente por cierto,  más que  llamar la atención nos debe preocupar y abrir un debate en la forma de cómo administramos la generación de conocimiento, su difusión y el capital humano capacitado para enfrentar  cambios en materias de defensa. Con frecuencia se observa que en “Seguridad y Defensa” los nuevos enfoques mundiales pasan de moda, cambian paradigmas o derriban murallas y en nuestro país solo se modifican algunos inventarios sin cambios significativos.

Es por este motivo que adquirir,  mantener, actualizar e innovar en conocimiento disponible debe ser una obligación más que una aspiración. Temas como ciberseguridad, desarrollo  por capacidades, sistema espacial para las FF.AA. y otros, no deben permanecer en pesadas burocracias  y eternas reuniones intentando sociabilizar sus propósitos para ser implementados; por eso las primeras reflexiones son: ¿tendrá que pasar de moda una solución o revolución en materia de defensa para su implementación?, o bien ¿continuaremos aplicando parcialmente  modelos adquiridos por otros países a nuestra realidad?

Hace pocos días leía por la prensa nacional, que fue presentada una iniciativa para crear el “Instituto Tecnológico Público” dedicado a la Investigación, Desarrollo e Innovación para enfrentar desastres naturales. Este ejemplo podría ser mirado con atención por el “Sector Defensa”, hoy para nadie es ajeno que Chile en su condición de país vulnerable a desastres naturales posee experiencia suficiente para desarrollar esta temática, pero también para nadie es desconocido que esa práctica se encuentra atomizada, aislada y muchas veces tardía al no estar bajo un sistema que lidere y coordine el conocimiento para enfrentar los problemas reales. Así fue observado en el informe presentado por el “Consejo Nacional para la innovación y desarrollo”.

Bajo este contexto y con la importancia que la defensa tiene para el país,  la pregunta que debemos responder es, ¿posee la defensa un “Sistema de Investigación” capaz de liderar sistémicamente bajo rigurosos procesos científicos, conocimiento de calidad y validez  para crecer como sector y tomar decisiones fundadas?, más aún, ¿administramos el conocimiento y el capital humano para generar investigaciones de calidad, innovaciones revolucionarias a problemas presente?, y por último ¿se invierten recursos económicos suficientes en  desarrollar proyectos de investigaciones?

A mi juicio se debe plantear este debate conociendo aspectos generales que en definitiva darán las  respuesta a las preguntas diseñadas.

La defensa basa su conocimiento en aportes de investigaciones y estudios provenientes de  distintos sectores Institucionales (Ejército, Armada, Fuerza Aérea, EMCO), como también centros académicos civiles y militares que se encuentran trabajando en temas afines, pero que no obedecen a una estructura sistémica  y en algunos casos no conducente al  logro de objetivos reales.

Es así como analizada la actual estructura organizacional del Ministerio de Defensa Nacional, no se observan elementos  que soporten o articulen  un “Sistema de Investigación” capaz de generar y administrar conocimiento en forma sistémica bajo las orientaciones y coordinaciones de aquellos que demandan de la información. Hoy  se requiere en forma creciente de conocimiento avanzado (investigaciones científicas y aplicadas), que aporten insumos necesarios a la toma de decisiones para la implementación de políticas públicas coherentes y modernas, capaz de soportar los desarrollos sectoriales de corto, mediano y largo plazo, para esto es esencial que, desde la mirada  ministerial,  se entreguen en forma consensuada y coordinada  orientaciones y directrices que puedan dar un marco regulatorio a un “Sistema de Investigación de la Defensa”.

Las FF.AA., por su lado, han adoptado modelos de investigación que buscan satisfacer necesidades específicas y plenamente justificadas por su naturaleza, aportando a desarrollos docentes o iniciativas de problemas de coyuntura. Reconociendo la importancia de los modelos institucionales, es de interés incorporarlos a un organismo superior que lidere el accionar integrado del  “Sistema de Investigación de la Defensa” y que coordine, gestione y en algunos casos financie los proyectos de investigación que contribuyan al desarrollo del sector en su conjunto.

En otro ámbito, no es desconocido que toda iniciativa de investigación relacionada con la “Seguridad y Defensa” difícilmente puede participar a fondos externos de financiamiento. Las organizaciones del Estado encargadas de asignar fondos para aquello, CONICYT, CORFO, y otras, no tienen internalizado en sus procesos de patrocinio las investigación relacionadas con  “Seguridad y Defensa”, con esto no se indica que los financiamientos  sean nulos, pero sí escasos y de difícil acceso, muchas veces no conducentes a resultados innovadores y oportunos como los que se buscan.

En lo tecnológico, la defensa en su conjunto y las instituciones en su especificad, deben desarrollar proyectos de investigación aplicada en  tecnologías, toda vez que se invierten grandes sumas de dinero en sistemas de defensa de alta complejidad. La industria de defensa como también las Academias Politécnicas Institucionales, cumplen un rol de relevancia en el apoyo a la toma de decisiones en estos temas, por lo tanto, un fortalecimiento e integración de estas organizaciones a un sistema general es esencial. Del mismo modo, los centros académicos civiles dedicados a la defensa que aportan al conocimiento muchas veces obedecen a objetivos docentes y ajustados a su propósito, pero que contribuyen residual y desarticuladamente a objetivos del ministerio. Estos procesos se encuentran fuera de un sistema integrado y con escasas excepciones las investigaciones y estudios quedan abultando oscuras oficinas o transitando en el ciberespacio con enmarañada dificultad al momento de acceder.

Los modelos de investigación, dentro de su lógica de operación, requieren de la combinación y coordinación de factores que contribuyan a la producción de  conocimiento para estar alineado con los modelos que lideran estos procesos, se debe integrar armónicamente cuatro factores de productividad  esenciales,  esto son: el financiamiento necesario para impulsar los proyectos de desarrollo; en segundo término fortalecer el capital humano requerido para desarrollar lo antes mencionado; en tercer lugar, generar resultados científicos de calidad e interés para ser utilizada en futuros desarrollos y decisiones y, por último, incorporar la Innovación al proceso para obtener soluciones novedosas.

Dentro de la estructura de la defensa, una lógica de implementación de un “Sistema de Investigación” jerarquizado y complementario resulta evidente en  tres niveles de trabajo:

  • Nivel
  • Nivel Institucional.
  • Nivel Ejecución.

En esta visión podrán participar las instituciones y organizaciones  civiles y militares, de carácter público o privados, nacionales o extranjeras y que se encuentren realizando actividades afines.

En el primer nivel del sistema  se debe mantener en una jerarquía de decisión y asesoría ministerial, liderando una estructura que convoque a los representantes de las instituciones y  componentes  del sistema, en este nivel se darán las orientaciones y directrices necesarias para que se aporte en forma coordinada.

En el nivel Institucional se encuentran  las FF.AA., EMCO, ANEPE y aquellos centros civiles o militares que aportan al conocimiento y cuya función será de organizar sus respectivos Subsistemas bajo las orientaciones y directrices del nivel ministerial.

En el nivel ejecutor se constituirán los investigadores de distintas áreas del saber,  quienes bajo las orientaciones y planificaciones dispuestas, desarrollarán los productos y estudios solicitados.

Conclusión

Resulta evidente entonces, que tomar decisiones estratégicas para la defensa del  país requiere de metódicos estudios y complejos análisis, que muchas veces ya fueron realizados pero que no está disponible para aquellos usuarios que lo requieran; se deduce una urgencia de crear  un “Sistema de Investigación de la Defensa” que lidere y  entregue los  lineamiento políticos/ministeriales para generar y administrar conocimiento en “Seguridad y Defensa” y que convoque a todos los actores posibles y necesarios para fomentar y coordinar las investigaciones y estudios de interés para el sector.

Para lo anterior, el Ministerio de Defensa Nacional  requiere de incorporar a su estructura organizacional  un ”Sistema”  que articule los distintos actores que aportan a la generación del saber y  que enriquezcan el quehacer de las Fuerzas Armadas en su conjunto mejorando su potencial en el desarrollo de investigaciones científicas de validez y calidad para la toma de decisiones.

Respondiendo también a lo planteado inicialmente, a mi juicio es una obligación  incorporar una forma distinta de administrar conocimiento avanzado y capital humano que pueda contribuir en los desarrollos sociales y tecnológicos del sector, uniendo una estructura bajo una misma dirección, coordinado en su quehacer para unificar esfuerzos, asignar fondos y producir una sinergia, impidiendo que el conocimiento de la defensa se burocratice, atomice y se impida la difusión armónica evitando  lo que señalaba el autor del encabezado de este artículo  que comprobaba que “lo primero que uno descubre al profundizar en los estudios es que el problema en alguna medida ya se ha planteado, o incluso analizado”.

Hoy en una perspectiva global, vemos cómo los paradigmas de la guerra poseen una dinámica distinta, rápida y compleja, que hasta hace poco no sospechábamos, en la actualidad las FF.AA. deben enfrentar enfoques revolucionarios al momento de replantear sus misiones y capacidades y escapar de visones históricas y pesadas burocracias al tener que enfrentar nuevos desafíos, ¿será la próxima guerra de Chile con un soldado de botas y fusil?