Panorama de Seguridad&Defensa

Mismas herramientas, nuevos desafíos

Jorge Gatica Bórquez Editor Panorama de S&D

Jorge Gatica Bórquez
Editor Panorama de S&D

“The America’s image and influence are in decline around the world. To maintain a leading role in global affairs, the United States must move from eliciting fear and anger to inspiring optimism and hope”.

Con el párrafo anterior se inicia el documento emitido en el año 2007 por el influyente Center for Strategic and International Studies (CSIS), titulado CSIS Commission on Smart Power: a smarter, more secure America. Por cierto no era casual que uno de los dos presidentes de la comisión redactora fuera el célebre politólogo norteamericano Robert Nye, quien ya desde los años 70 con su libro Poder e Interdependencia (escrito en coautoría con el no menos prestigioso Robert Keohane) se había erigido como uno de los referentes en el área de las relaciones internacionales, al desarrollar la teoría neoliberal y avanzar en conceptos como la interdependencia compleja y asimétrica.

El poder y la forma como este se ejerce en la relación entre actores internacionales, ha sido una de las grandes preocupaciones de Nye durante su prolífera vida académica. Y quizás su concepto de mayor impacto ha sido el “smart power”; tanto así, que fue utilizado por la propia Hillary Clinton cuando fue confirmada por el Senado en el cargo de Secretaria de Estado durante el gobierno de Obama, en 2009: “Debemos usar lo que ha sido llamado smart power —la gama completa de herramientas a nuestra disposición— tanto diplomáticas, económicas y militares, como políticas y culturales, escogiendo la herramienta más acertada, o la combinación de las mismas, para cada situación. Con el smart power, la diplomacia será la vanguardia de la política externa”.

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Las mutaciones del poder: el “smart power””

Dr. Mladen Yopo
Subdirector ANEPE

El neologismo o constructo del aparato académico militar-industrial universitario llamado smart power o poder inteligente, como la define Joseph Nye1, (por cierto, comparte autoría Suzanne Nossel y Antony Blinken), hace referencia a las combinaciones de estrategias de poder blando y de poder duro para una estrategia vencedora y “superadora”. Es decir, engloba el uso estratégico de la diplomacia (las alianzas), a través de la persuasión, la capacitación, la proyección de poder e influencia, de modo que los resultados sean rentables y legítimos en cuanto a imagen y a logros sociales obtenidos, y la fuerza en todas sus expresiones (desde la sanción económica a la acción militar en su forma de exhibición o aplicación)2. Quien primero lo oficializa y lo pone de moda es Hillary Clinton en su comparecencia en el Senado para ser confirmada como Secretaria de Estado de la administración Obama, al decir que EE.UU. desplegaría el “smart power”, una combinación del idealismo de la seguridad multilateral de Woodrow Wilson y el realismo de Theodore Roosevelt3 o el triángulo de acero (fuerzas armadas, industria, sistema científico tecnológico) de Dwight D. Eisenhower y su doctrina de presión. Ella, entre otros, expresó que EE.UU. no puede ni debe renunciar a su poderío diplomático y militar, pero que desearía romper y alejarse del discurso mesiánico y muchas veces coercitivo que caracterizó a la administración Bush (recuperar la credibilidad moral perdida en los dos mandatos Bush).

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