Por Alejandro Salas Maturana 1, 27 de noviembre 2019

Los acontecimientos del 18 de octubre de 2019, generaron una serie de interrogantes desde el momento mismo en que la ola de extrema violencia se instaló en nuestro País. Preguntas como ¿Por qué está sucediendo una situación sorprendente por su magnitud y alcances? ¿Quiénes con sus acciones están poniendo en riesgo la seguridad de Chile? ¿Cuál es el propósito del ataque que está enfrentando nuestro país?

Emitir opiniones precisas sobre los acontecimientos en desarrollo en los primeros días de la crisis era aventurado, no solo por la confusión reinante. También porque la información disponible era abundante, contradictoria e imprecisa. Sin embargo, se podían identificar señales que apuntaban a acciones de terrorismo anarquista en todo Chile. También, que en los ataques había una coordinación probablemente derivada de una planificación con características militares, porque las acciones además de aplicar el principio de la sorpresa, tuvieron como blanco allí donde el daño económico, los efectos en la percepción de inseguridad de la población y, en la productividad pública y privada era más relevante. En este contexto, un ataque así es muy difícil que sea espontáneo, por lo que incluso se ha especulado con una posible intervención de actores extranjeros en la planificación y ejecución de él.

Con el regreso a una relativa calma, la reflexión sobre lo ocurrido nos conduce inevitablemente a dos factores intervinientes claves, que se vinculan con un ambiente de conflicto no convencional. Lo anterior, derivado de un contexto en que la ideología explota el descontento social que termina expresándose en altos grados de violencia, con el fin de lograr el colapso del Estado y el sistema político, económico y social que lo sustenta. Estos factores son el Terrorismo Anarquista y la Guerra Híbrida.

La presencia del anarquismo insurreccional en los acontecimientos del 18 de octubre y posteriores, se hizo evidente desde el comienzo en los rayados y formas de acción callejera. Así entonces, el sitio de internet contra info2, sitio anarquista que se publica en trece idiomas, despeja las dudas cuando señala en el comunicado “Llamamiento internacional: Solidaridad anarquista con la revuelta en Chile”, que:

El viernes 18 de octubre del presente año, hemos presenciado y sido parte de cómo por medio de la acción directa y el sabotaje a los distintos estandartes del capitalismo moderno, los cánones de la normalidad fueron sobrepasados por el actuar insurrecto; una normalidad impuesta desde hace siglos en este territorio y consolidada por medio de una dictadura cívico y militar que implanta el brutal modelo neoliberal vigente. El estallido de la revuelta se desarrolló en toda la extensión de la capital exhibiendo acciones de sabotaje hacia las estaciones del metro de Santiago, el edificio de ENEL (empresa multinacional italiana “distribuidora” de luz), los buses de la línea red (Transantiago), cadenas de bancos, cafeterías y restaurantes de comida rápida, concesionarias de autos, supermercados y farmacias, cada símbolo del capital fue atacado.

El fundamento profundo de esta declaración se encuentra particularmente en las “Jornadas Informales Anarquistas” realizadas en México el 27, 28 y 29 de diciembre 2013, donde el núcleo de miembros presos de la Conspiración de Células de Fuego FAI/FRI3 contribuyó con la publicación del documento, “Seamos peligrosxs….por la difusión de la internacional Negra”4. Al inicio del escrito, se señala que los pensamientos allí vertidos no constituyen ninguna posición oficial y, lo que se busca es crear un punto de partida a través del llamado a la reflexión y a la experimentación, para dar un salto hacia la agudización de la insurrección anarquista. Sin embargo, el contenido subsiguiente apunta a instalar una serie de ideas que invitan a realizar acciones destinadas a dañar gravemente al Estado y a la Sociedad.

De esta manera exponen que, hablar de reformas sociales es perder el tiempo, porque lo que realmente se desea es las ruinas de la civilización. Tampoco es de su interés responder preguntas predeterminadas en un diálogo social del cual no se sienten partícipes, pero sí es crear un proyecto de rebelión sin fin. A la vez, en lo relacionado con una crisis económica, la única propuesta de resolución posible es empujarla al precipicio.

Como es posible apreciar, a través de un discurso de violencia se llama a la rebelión, impugnando “todo aquello que implique mediar, pacificar o transigir en el combate contra el orden político, económico y social vigente, el que se manifiesta en la ejecución de actos cuyos efectos construyan el camino hacia la sublevación”5. La materialización de lo señalado se realiza en su actuar como saboteadores de la realidad, sacando provecho a la lucha social. Su actuar y funcionamiento es como virus del caos y del desorden, intentando contagiar a todos los que se sienten insatisfechos con las marchas de protesta. En este plano, los terroristas insurreccionales no tienen impedimentos éticos para usar a las masas de manifestantes para atacar a la policía, a los símbolos del poder económico, político, militar y religioso, provocando incluso la represión contra las manifestaciones pacíficas.

En relación a la Guerra Híbrida, la OTAN en 2011 establece que “Las amenazas híbridas, son las que plantean adversarios con la capacidad de emplear simultáneamente medios convencionales y no convencionales de forma adaptativa en la búsqueda de sus objetivos”6. A su vez, R. Hoffmann (2007) en su libro “Conflict in the 21st Century: The Rise of Hybrid Wars”, amplía lo anterior expresando que en la Guerra Híbrida está presente el empleo de capacidades convencionales, tácticas y formaciones irregulares, actos terroristas que incluyen violencia, la coerción indiscriminada y el desorden criminal. Ello implica que, tanto actores estatales como no estatales pueden utilizar esta forma de conflicto, lo cual permite a los primeros, actuar contra otro Estado sin provocar un enfrentamiento directo, incluso ocultando su identidad. El mejor ejemplo de la aplicación sistemática de la Guerra Híbrida, son las acciones rusas en la anexión de Crimea (23 de febrero al 18 de marzo de 2014).

Al respecto, Nicolás Oviedo hace una interesante aproximación7, en la que señala una caracterización del concepto sobre el cual explicaremos algunos aspectos que encajan particularmente con la acción de grupos irregulares:

1. Fachada de legalidad: En la aplicación de tácticas híbridas, partiendo de la base que la realización de acciones terroristas es jurídicamente ilegal, el éxito de las organizaciones que las realizan en un escenario de protestas y demandas sociales, está en lograr su legitimación a través de referéndums o plebiscitos, porque al plasmar la voluntad popular se hace muy difícil revertir los cambios producidos en beneficio de los movimientos políticos que están detrás de la insurgencia.

2. Despliegue informativo: En la Guerra Híbrida resulta esencial el control de los medios de comunicación, para manipular la información, generar representaciones confusas, datos inexactos e información falsa.

3. Guerra Cibernética (Cyber Warfare): En el empleo de la Guerra Híbrida, el ciberespacio es un campo de batalla, dadas las múltiples posibilidades que ofrece el ambiente cibernético. Ejemplos de esto son la interceptación de comunicaciones, ataques a infraestructura crítica, robo de información, alteración de datos, hackeo de software críticos, distorsión de las señales de GPS, difusión de noticias falsas por las redes sociales, captura de los datos de navegación de la población objetivo, instalación de ideas sesgadas para capturar a la opinión pública y, la convocatoria a marchas pacíficas que serán utilizadas para cubrir los ataques anarquistas.

4. Despliegue no lineal: Las tácticas híbridas requieren el despliegue no convencional en el terreno. Los ambientes urbanos ofrecen ventajas para realizar movimientos rápidos provocando sorpresa. Ofrecen también facilidades para mezclarse con la población para sembrar confusión, y también para que personas inocentes se vean afectadas por la acción de las fuerzas de seguridad, generando situaciones que las neutralicen al tornar en su contra a la opinión pública y, por acusaciones de violación de derechos humanos. Todo ello funciona en coordinación con la manipulación de los medios de comunicación y, la dispersión de información falsa.

5. Capitalización de las divisiones: A través de la injerencia en la opinión pública, las tácticas híbridas hacen factibles explotar las divisiones internas de organizaciones políticas rivales, capitalizar tensiones para debilitar las posiciones del adversario fortaleciendo las propias, creando un entorno favorable para satisfacer los intereses tras la acción insurreccional.

Los acontecimientos del último mes en Chile nos invitan a pensar sobre los factores expuestos, permitiéndonos hacer una reflexión que nos conduce a algunas conclusiones, con una mirada desde la seguridad.

En primer lugar, podemos afirmar que nuestro país se encuentra en una difícil situación para su Seguridad Nacional, provocada por la amenaza de grupos anarquistas insurreccionales que actúan bajo el paragua de organizaciones que desearían instalar un nuevo régimen político. Estos grupos han realizado acciones terroristas que se han mezclado con tácticas de Guerra Híbrida causando daño al Sistema Económico Nacional, y temor en gran parte de la sociedad, poniendo en riesgo a su vez la estabilidad política de la Nación.

La magnitud del ataque y sus consecuencias, pone en entredicho al Sistema de Inteligencia Nacional, que no habría detectado de manera apropiada la amenaza, ni habría dimensionado sus reales capacidades para generar el daño causado. En relación a lo mismo, las especulaciones y rumores sobre una intervención de actores externos no habrían sido comprobados, a pesar de las señales que apuntan hacia una planificación, coordinación y ejecución, que requiere conocimientos y medios de alto nivel. Ello aconseja la necesidad de disponer de inteligencia oportuna y útil, que podría requerir una reforma profunda incluyendo la Ley correspondiente.

A partir de los acontecimientos ocurridos, el desarrollo de capacidades para enfrentar un Conflicto Híbrido con éxito es un imperativo para nuestras fuerzas armadas y para las fuerzas de orden y seguridad. Dichas circunstancias reducen de manera significativa la separación que se ha intentado mantener entre la Defensa y la Seguridad, porque ha provocado una imbricación que obliga a replantear la visión de separación absoluta. En este sentido, es importante recordar que conceptualmente la defensa es parte de la seguridad, por lo tanto, en un escenario en que las amenazas son multidimensionales, y su origen puede ser interno y externo, es necesaria la vinculación estrecha entre todos los instrumentos que el Estado dispone para mantener las condiciones de paz y seguridad para el desarrollo económico y social armónico de Chile.

La Defensa debe seguir mirando hacia afuera, pero la naturaleza del terrorismo anarquista insurreccional que no tiene fronteras, y las características de la Guerra Híbrida en que emplea medios convencionales y no convencionales, la obliga a estar preparada frente al potencial de las posibles amenazas que podrían realizar ataques en nuestro territorio. Ello implica aportar al Sistema de Inteligencia Nacional, trabajar coordinadamente con las instituciones de Orden y Seguridad cuando les sea requerido y, adaptarse doctrinariamente a los nuevos desafíos que deberán enfrentar en un ambiente de conflicto complejo y desconocido.

 

1 Profesor e investigador ANEPE
2 https://es-contrainfo.espiv.net/
3 Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional.instituciones militares al Ejecutivo, efectivamente, al Presidente de los Estados Unidos.
4 Ver https://es-contrainfo.espiv.net/files/2014/01/seamos-peligrosxs.pdf
5 Ver columna de opinión de agosto de 2014 sobre “La Internacional Negra en Chile”.
6 NATO. Countering the Hybrid Threat
7 Oviedo Nicolás. Guerra híbrida: circunvalando la lógica nuclear. Perspectivas. Revista de Ciencias Sociales. N° 7, Enero-Junio 2019. Pp. 81-98.