Panorama de Seguridad&Defensa

UCRANIA: ¿NUEVO PROBLEMA SIN SOLUCIÓN PARA EL MUNDO?

Jorge Gatica Bórquez Editor Panorama de S&D

Jorge Gatica Bórquez
Editor Panorama de S&D

Casi cuatro años han transcurrido desde el inicio de la crisis que aún se vive en
Ucrania. Sin embargo, el complejo conflicto que incorpora variables étnicas, económicas y políticas (internas e internacionales), no comenzó a fines del año 2013. La historia más reciente se remonta a los inicios del siglo pasado, cuando en 1922 este país pasó a formar parte de la naciente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), junto a Rusia, Bielorrusia y la entonces Transcaucasia (Georgia, Azerbaiján y Armenia). Durante el gobierno de Stalin, diversas medidas generaron fuertes reacciones en Ucrania, entre otras: la colectivización de la agricultura la que habría ocasionado la muerte por inanición de millones de ucranianos conocida como “holodomor” o la “gran hambruna”1 y las purgas ocurridas entre 1938 y 1939, durante las cuales fueron asesinados gran parte de los oficiales de origen ucraniano, por ser considerados enemigos políticos del régimen.

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EL CONFLICTO DE UCRANIA Y EL PAPEL DE RUSIA EN PERSPECTIVA ESTRATÉGICA

Luis V. Pérez Gil*

Doctor en Derecho

Los acontecimientos políticos en Ucrania eran de extrema gravedad a finales de 2013. El rechazo del Presidente Viktor Yanukovich a la entrada en vigor del acuerdo de asociación con la Unión Europea se consideró como una injerencia de Rusia en los asuntos políticos internos. Los partidos de la oposición salieron a las calles en una nueva edición de la “democracia de las plazas” y en un clima de extrema violencia forzaron la huida y posterior destitución del Presidente Yanukovich el 22 de febrero de 2014. Inmediatamente se constituyó un gobierno provisional declaradamente contrario a una política cercana a Rusia y proclive a las organizaciones occidentales. La situación se deterioró gravemente en los territorios de mayoría rusa del este del país y Rusia consideró estos movimientos como una amenaza directa a su posición en el flanco sur y, en concreto, para el mantenimiento de la Flota rusa del Mar Negro en sus bases de la península de Crimea. El Presidente Putin, presionado por los sectores conservadores de la política rusa, tomó la decisión de intervenir directamente en la península de Crimea el 1 de marzo de 2014. La solicitud de autorización al Consejo de la Federación para el envío de tropas se fundamentaba en “la extraordinaria situación que se vive en Ucrania y a la amenaza que pesa sobre la vida de los ciudadanos rusos, de nuestros compatriotas y de las Fuerzas Armadas rusas desplegadas allí”. La decisión fue aprobada por el Consejo de la Federación por unanimidad y respaldada por todos los partidos de la Duma (cámara baja del parlamento federal). Al día siguiente, los mandos militares rusos impusieron el control en la península e instaron a sus homólogos ucranianos a someter a sus unidades a las nuevas autoridades regionales.

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